Sabrina también se mostró sorprendida.
Al principio, pensó que la abuela quizá se había confundido y solo había dicho cualquier cosa, pero Paula habló con firmeza:
—Dije que dos habitaciones y serán dos habitaciones, ve a prepararlas, por favor.
La empleada solo pudo asentir y se llevó a Paula del brazo, ayudándola a retirarse.
Mientras veían cómo Paula se alejaba, los demás seguían intrigados, sin entender bien lo que pasaba.
Fue hasta que Sabrina soltó una risa entre dientes y dijo:
—Ya entendí, resulta que la última vez que alguien vino, solo le trajo a la abuela un regalo cualquiera, bien barato y sin chiste. Por eso a la abuela ni le gustó el regalo y se enojó.
En ese momento, los demás por fin cayeron en cuenta.
Parecía tener sentido. Desde la última cena familiar, Paula había estado de mal humor.
Eso también explicaba por qué antes Paula se empeñaba tanto en juntar a Fermín y Macarena, pero hoy, en cambio, se había mostrado distante y sin interés.
Al parecer, ya no consideraba a Macarena como la futura nuera de la familia.
Florencia, con un deje de decepción en la mirada, le echó una mirada a Macarena.
Antes, tal vez habría tratado de ayudar o hacer algo para mejorar la situación, pero después de lo que Macarena había hecho, Florencia ya no tenía ganas de meterse.
—Cuando Macarena se asuste, vendrá a buscarme —pensó para sí misma.
Florencia dijo:
—Vámonos, mejor regresemos.
La casa de ellos quedaba justo a un lado de la casa principal, solo había que caminar un par de minutos.
Nelson asintió y fue a buscar los paraguas.
Sabrina se adelantó, y antes de irse, le hizo una mueca burlona a Macarena, disfrutando del momento. Luego se giró hacia Fermín:
—Hermano, felicidades, por fin te vas a liberar.
La abuela ya no quería a Macarena, pero alguien debía ocupar el puesto de esposa de Fermín.
Sabrina pensó que Abri estaba cada vez más cerca de entrar a la familia Gómez.
Macarena miró a Fermín de reojo.
Pensó que él debía sentir lo mismo que ella, una especie de alivio, de descanso, pero para su sorpresa, él tenía una expresión imposible de descifrar; su cara no mostraba ninguna emoción.
Los ojos oscuros de Fermín se clavaron en ella, profundos e impenetrables.


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