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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 500

Como si ya esperara esa respuesta, Benicio la miró con admiración y sonrió con complicidad.

—Tengo un chisme que podría servirte. ¿Quieres escucharlo?

Macarena lo pensó un segundo y tanteó el terreno.

—¿Abril Cordero no está embarazada?

—¿Ya lo sabías? —preguntó él, arqueando una ceja.

—Era solo una corazonada —respondió ella.

Aunque Abril había empezado a usar zapatos bajos, había dejado de arreglarse las uñas y se comportaba como toda una embarazada, las veces que la había visto le daba la impresión de que no era una mujer que cuidara de su bebé.

El día que Fermín le bloqueó el paso en la calle, Abril apareció corriendo a toda prisa hacia él.

Macarena recordaba que, cuando estuvo embarazada, le daba miedo hacer movimientos bruscos. Jamás se le habría ocurrido salir corriendo y sacudir su vientre de esa manera.

Y mucho menos sabiendo que un tropiezo podría provocarle un aborto.

Si Abril de verdad quería usar a ese bebé para amarrar a la familia Gómez, tendría que haber sido cien veces más cuidadosa que ella.

De todos modos, solo era una sospecha a la que no le había dado mayor importancia. Con todo lo que había pasado últimamente, ni siquiera tuvo tiempo de pensar en eso.

Benicio le pasó su teléfono.

—Le pedí a un contacto que hackeara el celular de Eduardo Reyes. Encontramos este informe médico.

Macarena tomó el teléfono y revisó el historial de Abril. Tal como sospechaba, los resultados de la prueba eran negativos. No había ningún embarazo.

—Primero hackeamos la base de datos del hospital, pero su expediente no estaba. Seguro lo borraron o lo escondieron muy bien —explicó Benicio—.

—Lo más probable es que los Gómez no tengan la menor idea de esto.

Unos reporteros que se habían quedado atrás y no conseguían buen ángulo se pusieron a murmurar entre ellos.

—Para haber llegado a este punto, los rumores tienen que ser ciertos. En serio provocó la pérdida del bebé de Macarena. ¿Pero la familia Gómez no la estaba defendiendo a capa y espada? ¿Por qué la obligan a disculparse?

—Dicen por ahí que fue orden directa del señor Gómez.

—Pero si el señor Gómez y la señorita Cordero fueron el primer amor del otro. Todos saben que Macarena se metió en medio para separarlos. Él nunca pudo olvidarla. ¿Por qué le haría pasar por esta humillación?

—¿Ustedes no entienden nada, verdad? ¡El señor Gómez la está protegiendo! Macarena estaba haciendo un escándalo enorme. Si él quiere que la señorita Cordero se una a la familia sin problemas, tenía que calmar las aguas. ¿Y cómo iba a hacerlo? La señorita Cordero supuestamente está embarazada. Lo más justo habría sido que ella también perdiera su bebé, ojo por ojo. Él seguro temía que Macarena se volviera loca y le hiciera algo, así que la obligó a disculparse. Una humillación pública es mejor que perder un hijo —analizó un periodista con aire de sabelotodo.

Los demás lo pensaron un segundo y asintieron, dándole la razón.

—¡Ahí viene Macarena! —gritó alguien de pronto.

Todos voltearon al instante y, al verla, agarraron sus cámaras y micrófonos, abalanzándose sobre ella como una estampida.

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