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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 171

Sin embargo, no esperaba que las cosas fueran así.

Aunque por dentro quería gritarle a Lisa que era una inútil, Abril mantenía una sonrisa en el rostro.

—Después de todo, el cumpleaños de la abuela es algo importante. Él no puede decidir todo de inmediato. Habrá que buscar otra oportunidad, intentar varias veces… Ya es tarde, deberías irte a casa.

Lisa no se movió. En cambio, le sonrió y frotó las manos con nerviosismo.

Abril enseguida entendió lo que quería. Tomó el celular y le transfirió dinero a Lisa.

—Gracias, señorita Cordero. Entonces, señorita, que descanse bien —dijo Lisa, casi brincando de alegría mientras abrazaba el teléfono antes de salir de la habitación.

Abril asintió con una leve sonrisa, pero en cuanto Lisa se marchó, el gesto se borró de su cara y la impaciencia la invadió.

Encendió el celular. En internet, las noticias sobre su belleza y talento, así como los rumores de que ella y Fermín habían retomado su relación, llenaban todas las páginas. Eso alivió un poco el enojo que traía.

Fermín no había salido a aclarar ninguno de esos rumores.

Eso solo podía significar que ella aún tenía muchas posibilidades.

Era mejor que Macarena en todo. Tarde o temprano, Fermín volvería a su lado.

...

Durante los dos días siguientes, Macarena permaneció casi todo el tiempo en el laboratorio.

En medio de su trabajo, recibió una llamada de Fermín, quien le preguntó, visiblemente molesto, cuándo había salido del hospital.

Fue entonces cuando Macarena se dio cuenta de que se le había olvidado avisarle que ya estaba en casa.

Aunque tampoco esperaba que Fermín fuera a buscarla de nuevo al hospital.

Pensando que se trataba de los ajustes al vestido, Macarena explicó:

—Ya le envié a Ernesto las medidas exactas del vestido.

La vez anterior Fermín no había preguntado, y ella también lo olvidó. Cuando lo recordó, ya no tuvo tiempo de volver a la casa, así que fue directamente a la tienda de ropa, se tomó las medidas y se las pasó a Ernesto, quien estaba a cargo del asunto.

Incluso le había dicho a Ernesto que, si necesitaban algo más, solo tenía que avisarle.

Ernesto respondió con un simple “de acuerdo”.

Pero Fermín interrumpió, seco:

—No te estoy preguntando eso.

¿Entonces qué quería saber?

Macarena pensó un momento antes de añadir:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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