Al escuchar lo que Macarena acababa de decir, Ernesto pensó por un momento que tal vez había entendido mal.
—¿Perdón, qué dijo?
Macarena repitió su petición y levantó la mano, lista para recibir los documentos que él le ofrecía. Pero Ernesto, más rápido, retiró los papeles antes de que ella pudiera tomarlos.
—Señorita Molina, disculpe, pero el tema del divorcio es algo muy serio. ¿El señor Gómez está al tanto de esto?
Un divorcio no era cualquier cosa.
Ernesto estaba convencido de que Fermín jamás aprobaría algo así tan fácilmente.
Además, el matrimonio de ellos no solo implicaba sentimientos, también estaba en juego la repartición de bienes y propiedades.
Nunca había escuchado a Fermín mencionar nada al respecto, así que calculaba que seguramente él no sabía nada.
Macarena, anticipando esa reacción, no se molestó en dar demasiadas explicaciones. Simplemente sacó del bolso el acuerdo de divorcio que ambos ya habían firmado y se lo entregó a Ernesto.
—Él ya dio su consentimiento.
Ernesto, con cierta incredulidad, tomó el documento y lo revisó, buscando la última página donde estaban las firmas.
Por un instante, se quedó paralizado.
Había trabajado junto a Fermín durante muchos años, revisando cientos de documentos firmados por él. Con solo un vistazo, podía asegurarlo: esa era la firma auténtica de Fermín.
Pasó entonces a la página del contenido y, al leerlo, sintió como si todo su cuerpo se hubiera endurecido.
En efecto, era el acuerdo de divorcio de ambos.
Y también, sin lugar a dudas, era la firma de Fermín.
¿El señor Gómez había decidido divorciarse de verdad?
Pero si hasta hace poco recordaba cómo Fermín había cambiado su actitud hacia Macarena.
Incluso, en privado, Fermín le había preguntado en tono de plática cómo podía hacer para que Macarena dejara de estar molesta con él.
¿Cómo era posible que de repente estuvieran por separarse?
—¿Tiene alguna otra pregunta? —preguntó Macarena con calma—. Si no está convencido, podemos ir juntos al registro civil para hacer el trámite.
Después de todo, cuando ella y Fermín se casaron, fue Ernesto quien la acompañó a sacar el acta, en representación de Fermín.
Así que a ella le daba igual.

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