Entrar Via

A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 221

¿Divorcio?

¿Novio?

Si esto se lo hubieran dicho antes, Fermín habría pensado que Macarena solo quería hacerlo enojar.

Pero después de lo que pasó ayer, se dio cuenta de que en el fondo no la conocía tanto como creía.

No tenía idea de en qué momento ella decidió en serio divorciarse.

Tampoco sabía cuándo lo dejó atrás, ni en qué momento eligió a otro hombre.

Pero lo que sí sabía era que no quería divorciarse. No quería que con el tiempo se volvieran unos completos desconocidos. No soportaba pensar que ella lo ignorara como si no existiera, o peor aún, verla con otro.

Quizá lo que Eduardo le soltó ayer tenía algo de cierto.

Tal vez todo esto era otro truco de Macarena para retenerlo.

Pero tenía que admitirlo: esta vez, al parecer, él estaba dispuesto a caer en la trampa.

Fermín tragó su enojo y se obligó a calmarse.

—Digamos que tienes razón en todo —aventó con resignación—. Hoy no vine por las acciones del Grupo Gómez ni por el testamento.

—¿Entonces a qué viniste? —preguntó Macarena, sin entender.

Aparte de esos temas, no parecía que tuvieran nada más de qué platicar.

Fermín no contestó. Solo extendió la mano para intentar abrir la puerta de su habitación.

Al verlo, Macarena se adelantó y puso el pie en el marco, bloqueando el paso. No tenía intención alguna de dejarlo entrar.

Su negativa tajante hizo que a Fermín se le moviera el párpado, incómodo.

—¿Tienes a alguien ahí dentro? —le soltó, sin poder evitarlo.

Macarena ni siquiera se molestó en responderle.

—Aunque hubiera alguien, eso no te da derecho a entrar cuando se te dé la gana. No lo olvides: ya estamos divorciados. Entre tú y yo ya no hay nada.

—No quiero divorciarme contigo.

No bien terminó ella de hablar, Fermín la interrumpió.

Su voz sonó segura:

—Me enteré de lo del accidente hace un mes, de que perdiste al bebé, y también de que te echaron del hospital. Si tu razón para divorciarte es esa, estoy dispuesto a pedirte perdón y a compensarte.

—Pero el matrimonio es cosa de dos. Yo no supe nada del divorcio hasta que lo hiciste. Lo decidiste sola, y yo no estoy de acuerdo. No lo acepto.

Macarena lo miró en silencio, analizándolo.

Después de un momento, dejó escapar una risa sarcástica.

—Bien, te doy la oportunidad de compensarme.

Al oírla ceder, la expresión de Fermín se suavizó.

—Habla —le pidió.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste