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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 301

Al mencionar a Benicio, Fermín notó un gesto extraño que cruzó fugazmente el rostro de Macarena.

Solo fue un segundo, pero no se le escapó.

—¿Qué pasa? ¿Te preocupa que pedirle dinero a él arruine su relación?

Fermín soltó un comentario sarcástico, aunque en el fondo, la molestia que sentía se disipó un poco, sin razón aparente.

Parecía que la relación entre Macarena y Benicio era más complicada de lo que él pensaba.

Ni siquiera estaba seguro de si entre ellos había cariño de verdad.

Macarena apretó los labios.

Lo que Fermín dijo era, sin duda, una de sus preocupaciones.

Ella y Benicio estaban juntos por conveniencia, no porque hubiera una conexión profunda. Terminar era solo cuestión de tiempo.

Además, sabía bien que si le pedía ayuda económica a Benicio, él no se negaría; sin embargo, otra cosa era cómo reaccionaría después, si le guardaría rencor o si aquello aceleraría la ruptura.

Pero, en realidad, pedirle ayuda a Benicio solo era una solución momentánea.

El verdadero problema era Fermín.

Si Fermín seguía decidido a oponerse a UME, por más dinero que consiguiera, no serviría de nada.

Lo que necesitaba era tiempo, medio año, una oportunidad para que UME pudiera recuperarse y fortalecerse.

Si UME llegaba a mostrar suficiente capacidad, entonces ni los inversionistas extranjeros ni el propio Fermín podrían hacer mucho.

En ese momento, no solo podría asegurar la posición de Ronan, sino incluso tomar la iniciativa y tener el control.

Pensando en esto, Macarena volvió a apretar los labios.

—Lo que pasa entre tú y yo, no tiene por qué involucrar a nadie más.

Acercó el acuerdo a Fermín.

—Esta es la forma en la que puedes recuperar tus acciones sin salir tan perjudicado. Si firmas este acuerdo, no tendrás que buscar la manera de recuperar ni la herencia de la abuela ni las acciones del Grupo Gómez.

—Las dos condiciones que te estoy proponiendo, para ti, son cosa de nada.

—Se trata de un acuerdo en el que ambos ganamos. Deberías pensarlo bien.

Pero el trasfondo de amenaza no se desvanecía.

A Fermín le molestaba que lo amenazaran, pero por alguna razón, escuchar a Macarena hablar así no le provocó enojo.

Hasta le pareció curioso.

Antes, Macarena jamás se habría atrevido a hablarle de ese modo.

Era como ver a una gatita que siempre fue dócil, de pronto sacar las uñas y bufar, pero sin ninguna fuerza real. Solo conseguía resultar intrigante.

Sin decir más, Fermín finalmente tomó el acuerdo de sus manos.

—Acepto, pero yo también tengo una condición.

—¿Qué condición? —Macarena pensó que quería renegociar.

En realidad, había inflado un poco el presupuesto de ese dinero. Incluso si Fermín le recortaba una parte, seguía siendo suficiente para lo que UME necesitaba.

Claro, para el Grupo Gómez, esa cantidad era como quitarle un pelo al gato.

Comparado con las acciones que ella podría obtener del Grupo Gómez, definitivamente salía perdiendo.

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