—¿Qué dijiste?
—¿Estás segura de que escuchaste bien? ¿La persona a la que están investigando soy yo?
Dentro del departamento, Abril sostenía el teléfono con fuerza, su voz cargada de seriedad.
—Sí, señorita Cordero. No solo revisaron tu situación en el extranjero, también estuvieron indagando todo lo que hiciste en estos cinco años.
El informante añadió, con voz baja:
—Incluso fueron a la zona donde viviste temporalmente fuera del país.
El rostro de Abril se ensombreció de inmediato.
—¿Quién los mandó?
—Eso no lo sé. No los reconozco, son caras nuevas —respondió la voz al otro lado.
El corazón de Abril se aceleró.
¿Sería Fermín quien la estaba investigando?
Apenas surgió esa idea, la descartó enseguida.
La fecha del compromiso estaba cerca y, últimamente, Fermín andaba de arriba para abajo con los preparativos. No tenía tiempo ni cabeza para andar investigando su pasado.
Además, lo conocía bien. Si ya habían llegado al punto de comprometerse, era porque Fermín confiaba en ella. Por lógica y sentimiento, no tenía motivos para andar espiándola a escondidas.
—Pero alcancé a oír que, al parecer, quien los contrató es una mujer —añadió el informante.
Al escuchar eso, los ojos de Abril brillaron con un destello.
Una mujer.
Desde que volvió al país, había conocido a bastantes mujeres. Pero, por la relación que tenía con Fermín, las chicas del círculo social la trataban bien. Ninguna tendría razón para investigarla.
Si eran las Gómez…
Abril repasó mentalmente los posibles nombres.
Sabrina Gómez era demasiado ingenua y dependía mucho de ella. No era capaz de algo así.
Florencia Gómez sí podría haberlo hecho, pero, de ser así, ya lo habría hecho antes. Ahora que ella y Fermín estaban a un paso de casarse, investigar su pasado ya no tenía sentido.
No. No eran ellas...
Al llegar a esa conclusión, una sombra cruzó fugazmente su mente.
Esa figura se hizo más nítida con cada segundo.
Macarena.
La persona con más motivos y posibilidades para investigar a Abril era Macarena.
¿Así que Macarena seguía empeñada en arruinarle el compromiso?
Al caer en cuenta de todo, Abril sintió cómo se le apretaba el pecho.
Aun así, se obligó a mantener la calma y preguntó con voz contenida:
—¿Y supiste qué encontraron?
—No, no pude averiguar. Son muy cautelosos, por poco y me descubren siguiéndolos. Tuve que mantenerme lejos para no arriesgarme. No sé qué lograron averiguar.
El informante hizo una pausa antes de advertir:
—Pero esto no va a pasar desapercibido. Si siguen escarbando, seguro terminan encontrando algo.
Además, mañana también era el primer mes desde que él y Macarena iniciaron su relación.
Doble motivo para festejar.
Sí, había que celebrar.
Macarena lo observó, como si pudiera leer todos sus pensamientos.
Después de un momento, dijo:
—Hoy logré contactar a Ronan Torres. Está a salvo.
Benicio no pudo evitar soltar una risa incrédula.
—¿Todo este ánimo es porque hablaste con Ronan?
Macarena asintió.
—¿Y por qué no?
Benicio no supo qué responder.
La verdad, en estos días, aunque ella no lo decía, se le veía preocupada. Era obvio que estaba angustiada por lo de Ronan.
Desde cierto punto de vista, era motivo de alegría.
Benicio se tragó el “es nuestro aniversario” que tenía en la punta de la lengua y, en su lugar, sonrió.
—Hay que celebrarlo.
—Podemos considerarlo nuestra última noche de fiesta antes de que Dante Oliva regrese. Cuando Dan vuelva, quién sabe cómo cambien las cosas.

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