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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 375

Esa foto la habían editado para que parecieran juntos, pero en cinco años, Macarena nunca la había cambiado.

A veces, incluso la veía quedarse mirando la pantalla, perdida en sus pensamientos.

Fermín desbloqueó el celular y, apenas lo hizo, apareció una notificación de una red social.

[Fermín está a punto de comprometerse, ¿y tú de verdad tienes ganas de salir en una cita?]

La cuenta que envió el mensaje le resultaba familiar; parecía ser de uno de sus amigos.

Fermín, confundido, abrió la notificación.

Fue entonces cuando descubrió que Macarena había publicado, hacía unos días, una foto sobre qué ponerse para una cita.

Era una publicación sencilla, de su día a día, pero la sección de comentarios estaba inundada con cientos de mensajes.

«Seguro publicó esto para que Fermín lo viera. Ya ríndete, no tienes ninguna oportunidad».

«Si te soy sincero, el vestido es bonito, pero en ti es un desperdicio».

«Vaya, se huele tu falsedad a kilómetros. Pero a mí me encantan las mustias como tú, ¿por qué no vienes a buscarme? Te prometo que la pasarás muy bien».

«…»

No solo era la sección de comentarios; mucha gente le había enviado mensajes privados. Los mensajes eran tan obscenos que incluso a él, como hombre, le daban asco.

Lo que más le costaba creer era que la mayoría de esas personas eran amigos de su círculo, todos con el pretexto de defenderlo.

La respiración de Fermín se aceleró y un temblor incontrolable recorrió su cuerpo.

Nunca supo nada de esto.

Siguió leyendo, y cuanto más leía, más desesperado se sentía.

Durante años, Eduardo Reyes y otros de sus amigos más cercanos le habían estado sugiriendo y advirtiendo que se divorciara. Para ello, le enviaban a Macarena todo tipo de fotos cariñosas de él con Abril.

No solo la denigraban diciéndole que no era digna de él, sino que alguien incluso se había dedicado a tomarle fotos poco favorecedoras para compararlas con las de Abril.

Al ver toda esa malicia sin disimulo que inundaba el celular, Fermín sintió un pánico que no podía describir.

Con razón Macarena insistía en divorciarse.

Con razón intentaba, una y otra vez, cortar toda relación con él.

Pero ¿por qué no se lo dijo?

Los recuerdos de cómo había tratado a Macarena, casi olvidados, volvieron a su mente uno por uno, como si acabaran de ocurrir.

Cuando se dio cuenta, no supo en qué momento había caído al suelo.

Por primera vez, sintió un impulso irrefrenable de abrazar a Macarena.

Pero al instante siguiente, la razón lo devolvió bruscamente a la realidad.

Macarena estaba desaparecida.

Ni siquiera habían encontrado su cuerpo.

—Macarena.

La voz de Fermín se quebró, pero descubrió que tenía un nudo en la garganta que le impedía hablar.

*Bip, bip…*

En ese momento, el tono de llamada de su celular sonó con insistencia.

Fermín sacó su teléfono y vio que era Florencia Gómez.

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