Al oír lo de las horas extra, Teresa se enojó todavía más.
Se había arriesgado a que la despidieran para pasarle información interna de UME a Héctor, para que la llevara al Grupo Gómez, todo con tal de que a él lo ascendieran y le subieran el sueldo.
Pero había pasado tanto tiempo y Héctor no solo no tenía aumento, sino que cada vez tenía más trabajo y el dinero que aportaba a la casa era cada vez menos.
Para ser una empresa líder como el Grupo Gómez, resultaba que eran más codos que muchas empresas pequeñas.
Si seguían así, ¿cuándo iban a poder comprar su propia casa?
No pudo aguantarse y soltó:
—Le has dado tanto al Grupo Gómez y hasta ahora nada de ascenso, nada de aumento y ni un bono. Y encima te tienen trabajando hasta tarde todos los días. Mejor renuncia.
Con la experiencia de haber trabajado en el Grupo Gómez, ella sentía que Héctor podría encontrar trabajo donde fuera.
Héctor desvió la mirada, sintiéndose culpable.
La empresa le había dado varios bonos y le habían duplicado el sueldo, pero por ciertas razones no se lo había dicho a Teresa.
Héctor evadió el tema del dinero, pensando que Teresa solo se estaba quejando como siempre, y dijo restándole importancia:
—Tampoco es culpa de la empresa.
—Lo que me diste al principio no estaba completo, nos tomó mucho tiempo ajustarlo.
—Además, el sistema que me pasaste tenía fallas, salían bugs a cada rato.
Teresa agitó la mano, sin ganas de escuchar excusas.
—Como sea, le resolviste un problemón a tu departamento. Deberían tratarte como a un héroe.
—Si el Grupo Gómez te trata así, es porque te están explotando. Son unos malagradecidos.
—Hace rato platiqué con gente de recursos humanos del gremio. Con tu perfil, te pueden ofrecer un sueldazo. Mañana te llevo a una entrevista. Mira, esta es la información de la empresa…
Al decir esto, Teresa le puso el celular frente a la cara.
Héctor no esperaba que ella insistiera tanto. Se fastidió y le empujó la mano para quitar el celular.
***
Al día siguiente, Teresa pasó el día como de costumbre. Por fuera parecía la misma, pero en su mente ya estaba maquinando un plan.
Pensaba ir más tarde de sorpresa al Grupo Gómez para buscar a Héctor y ver si era cierto que estaba trabajando horas extra como dijo ayer.
La mirada de Héctor había sido esquiva. La noche anterior ella estaba demasiado enojada para pensarlo, pero hoy, cuanto más le daba vueltas, más raro le parecía.
Sospechaba que Héctor tenía a otra.
Sin embargo, antes de que pudiera poner en marcha su plan, por la tarde vio a Macarena y a Piero entrar a la oficina con cara muy seria. Unos minutos después, Macarena la mandó llamar.
Teresa tuvo un mal presentimiento.
Efectivamente, en cuanto entró, Macarena le aventó un expediente sobre la mesa.
—El plan que presentó ayer el Grupo Gómez es idéntico al nuestro. Teresa, ¿cómo explicas esto?

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