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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 47

Esta súbita popularidad provocó aún más críticas, mucha gente lo acusó de buscar fama a toda costa.

Por eso, Ronan intentó por todos los medios bajar su perfil.

Incluso llegó a desaparecer del ojo público durante un año entero.

Pensó que, con el tiempo, las cosas se calmarían y la gente terminaría por olvidarse de él. Así que cuando filtraron el itinerario de Ronan, no le dio demasiada importancia.

Jamás imaginó que la situación se saldría tanto de control.

—¿Y ahora qué hacemos? —El asistente se veía realmente angustiado—. ¿Por qué no vas y les dices unas palabras? Porque, con lo fanáticos que son contigo, te juro que si no te ven en persona, no se van a ir de aquí.

Ronan revisó su celular antes de responder:

—No tengo tiempo, tengo una cita.

El asistente, inquieto, empezó a caminar de un lado a otro:

—Pero tampoco puedes salir así como así. Si te ven, seguro te van a reconocer... Oye, ¿por qué me miras así?

Ronan lo examinó de arriba abajo, pensativo, y asintió levemente:

—Ya se me ocurrió algo.

...

Pocos minutos después, el asistente apareció vestido con la chamarra de Ronan, una gorra de beisbol y jalando una maleta, mientras los guardaespaldas lo escoltaban. Caminaba deprisa, con la cabeza agachada.

Tal como esperaban, la multitud explotó en gritos:

—¡Ronan salió!

En un instante, la gente se abalanzó sobre él, rodeándolo por completo.

Aprovechando la distracción, Ronan se escabulló en dirección contraria, moviéndose rápido y sin ser detectado.

...

Macarena miraba la pantalla de su celular, donde un pequeño círculo de color, que representaba a Ronan, se había detenido por casi tres minutos. Solo entonces cayó en cuenta de la situación.

No cabía duda: iban de viaje.

Antes, cuando la familia Molina salía a pasear, Gerardo siempre encontraba alguna excusa para convencer a Macarena de quedarse en casa. Y, después de que ella se casó, ni siquiera la consideraban parte de la familia; dejaban de avisarle por completo sobre cualquier viaje o evento.

Cuando era niña, Macarena llegaba a pensar, ingenua, que Gerardo simplemente se olvidaba de invitarla. Con el tiempo entendió que, para ellos, ya no era parte de la familia Molina. Su presencia solo les incomodaba, rompía la armonía de ese trío.

Al final, se resignó a no participar en nada de lo que hicieran.

En ese momento, Macarena no tuvo oportunidad de evitar el encuentro. Al voltear, su mirada se cruzó de lleno con la de Gerardo.

Él se quedó petrificado, vaciló un instante y, por un momento, su expresión se cargó de incomodidad.

Ese gesto extraño llamó la atención de Carmen y Regina. Los tres la vieron, y el ambiente se tensó de inmediato.

La sonrisa que Carmen había mostrado un segundo antes desapareció por completo y su tono se volvió áspero:

—Macarena, ¿qué haces tú en el aeropuerto?

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