Que Fermín hubiera traído a Abril a la cena ya no era sorpresa para nadie en la familia Gómez.
Después de todo, se suponía que Abril llevaba en su vientre a un heredero de los Gómez. Por esa misma razón, Florencia había dejado de oponerse a que Abril se uniera a la familia, y la abuela, tras su grave enfermedad, había perdido el interés en los asuntos amorosos de Fermín.
Cuando la abuela despertó, Florencia intentó convencerla de que aceptara a Abril. La anciana solo respondió con una frase.
—Macarena y Fermín ya se divorciaron. Quién sea su próxima esposa, es problema de ustedes.
El mensaje era claro: en el corazón de la abuela, Macarena era la única nuera verdadera. Cualquiera que viniera después le daba igual.
Ahora, toda Rivella sabía que Macarena estaba saliendo con Benicio Oliva. Sumado al escándalo reciente cuando Macarena demandó a Abril y los Gómez salieron en defensa de esta última, era más que evidente que Fermín y Macarena jamás volverían a estar juntos.
Por eso, Florencia dio por sentado que la abuela había aceptado tácitamente que Abril se uniera a la familia.
Así que el verdadero propósito de Florencia al pedirle a Fermín que invitara a Abril a esta cena era empezar a organizar la boda.
Sabrina, al enterarse, se había puesto contentísima y se lo había contado a Abril por adelantado, llenándola de ilusión.
Sin embargo, nadie imaginaba que, apenas comenzada la cena, Fermín anunciaría que al día siguiente convocaría una rueda de prensa en la casona familiar para que Abril se disculpara públicamente con Macarena.
Esa sola frase dejó a todos paralizados.
Abril, en el fondo, sabía que este momento llegaría, pero el golpe de realidad fue devastador.
Lo que menos esperaba era que Fermín lo anunciara frente a toda su familia.
Sabrina golpeó la mesa con los cubiertos, siendo la primera en protestar.
—Hermano, no estoy de acuerdo.
—¿Convocar a la prensa en nuestra casa para que Abri le pida perdón a Macarena? ¿Dónde queda el prestigio de nuestra familia? ¿Dónde queda la dignidad de Abri?
—¡Además, Abri está esperando un hijo tuyo! ¿Y si del coraje le pasa algo al bebé?
Fermín la miró de reojo, sin la menor intención de cambiar de opinión.
—El bebé de Macarena y mío murió en ese accidente —dijo con frialdad.


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