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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 532

—Dante quiere llevarme de viaje porque el doctor dijo que estar feliz ayudaría a mi salud. Pero la verdad es que, no hay nada ni nadie en el mundo que me haga tan feliz como ustedes dos, tú y Macarena.

Le apretó la mano a Ronan y dio unas palmaditas sobre su dorso:

—Ya que Macarena no puede venir, entonces ven tú a visitarme a la casa de la familia Oliva más seguido. Así aprovechas y me cuentas cómo van las cosas entre ella y Benicio.

Al mencionar a Benicio, Lea soltó un ligero chasquido con la lengua, fingiendo desagrado.

—Ronan, en serio, no sirves para esto del romance.

—Dicen que el que tiene tienda que la atienda, y tú que has estado al lado de Macarena tantos años, dejaste que otro te la robara.

Lea suspiró, negando con la cabeza con una falsa decepción.

Ronan levantó la mano y le dio un golpecito suave en la cabeza.

—Qué atrevida, respeta a los mayores.

Lea le sacó la lengua, haciéndole una mueca.

—Pero ya en serio —continuó ella—.

—Aunque Benicio es un gran chico, con la situación en la que está, va a ser muy difícil que se queden juntos para siempre.

—Si te atreves a luchar por ella, todavía tienes una oportunidad.

Y con un tono melancólico, agregó:

—Para acercarte a Macarena, llegaste hasta el punto de fundar el Estudio UME. Si ella supiera todo lo que has hecho en secreto por ella, seguramente te diría que sí.

Ronan no le siguió el juego y prefirió cambiar de tema.

Siguieron platicando durante largo rato, poniéndose al día sobre todo lo que había pasado en esos últimos años.

Cuando el cielo empezó a oscurecerse, Ronan finalmente se despidió.

Lea se quedó de pie en la puerta, observándolo hasta que su figura desapareció en la distancia.

Había pasado tanto tiempo sin sentir el apoyo de su verdadera familia. Haber visto a Ronan le llenó el pecho de un calor reparador y una inmensa paz; incluso esa opresión amarga que sentía momentos antes se había esfumado.

—Si quieres, puedo hacer que traigan a Macarena Molina a la mansión.

La profunda voz de Dante sonó de repente a sus espaldas.

La sonrisa de Lea se congeló de inmediato. Se dio la vuelta y, efectivamente, vio a Dante parado allí, sin saber en qué momento había llegado.

Su expresión era un nudo de emociones; en sus ojos oscuros y abismales parecía estar reprimiendo una tormenta.

Capítulo 532 1

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