Era la primera vez que Teresa veía a Piero tan furioso con ella. Estaba tan asustada que temblaba como una hoja.
—Piero, te lo juro, no fui yo.
—Cuando hice mi ronda de revisión antier, me aseguré de que todo estuviera bien cerrado.
—¡¿Y entonces cómo se abrieron solas?! ¡¿Tenemos fantasmas o qué?! —le gritó Piero.
Esta vez, sus gritos hacia Teresa fueron despiadados, sin una pizca de consideración. Hasta Macarena sintió un nudo en el estómago al escucharlo.
Pero Macarena entendía que Piero solo estaba furioso porque Teresa estaba desperdiciando la oportunidad que tanto les había costado conseguirle.
Y, para empeorar las cosas, el volumen de pedidos estaba a reventar. La línea de producción ya estaba trabajando al límite, y sumando los pedidos del Grupo L.L, apenas se daban abasto.
A pesar de todo, a Macarena no le parecía que Teresa estuviera mintiendo.
Sobre todo considerando que ya venía de un problema muy grave; no tendría sentido que volviera a arriesgar su pellejo haciendo una estupidez así.
Mientras pensaba en eso, una compañera a su lado la interrumpió:
—¡Ay, Macarena! Mira lo que es tendencia en las redes.
Dicho esto, le pasó su celular.
Macarena tomó el teléfono y, al leer la pantalla, confirmó de inmediato sus sospechas.
La noticia en tendencia provenía de una cuenta que afirmaba ser de un empleado del Grupo Gómez, y publicaba una aclaración sobre el reciente escándalo de robo de información.
Tras una investigación interna, descubrimos que el familiar de uno de nuestros empleados trabaja en el Estudio UME. Dicha persona aprovechó descuidos para robar sistemáticamente información confidencial del Grupo Gómez desde nuestra base de datos.
Durante los últimos días, el Grupo Gómez llevó a cabo una exhaustiva revisión hasta dar con la verdad.
El empleado involucrado ha actuado con integridad, denunciando a su propio familiar y cortando todo vínculo con esta persona, dispuesto a reparar el daño. Como el Grupo Gómez valora el lado humano, hemos decidido darle una segunda oportunidad.
Macarena abrió la sección de comentarios y vio que los usuarios ya habían destapado que el familiar al que se refería la publicación era, sin lugar a dudas, Teresa.
—¡Esto es una reverenda mentira! Nos están echando la culpa a nosotros —dijo la compañera, indignada—. ¡Qué descaro, si fueron ellos los que nos robaron a nosotros!
Sin embargo, esa jugada sucia claramente estaba funcionando.
Poco después, Macarena encontró cuentas anónimas filtrando la supuesta incompetencia de Teresa, acusándola de arruinar la producción en el almacén.

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