Al ver a Macarena, un destello fugaz de tensión cruzó el rostro de Abril.
—¿Cómo entraste? ¿Cómo sabes la contraseña de la casa?
Sin esperar respuesta, Abril soltó una carcajada, como si acabara de recordar algo.
Arrojó el cuchillo de pelar fruta sobre la mesa con desdén. Al mirar de nuevo a Macarena, sus ojos estaban llenos de burla.
—Ya me acuerdo. En su momento, la contraseña de la casa que compartías con Fermín era mi fecha de cumpleaños.
El tono de Abril era intencionado.
Claramente buscaba provocarla y reírse de ella.
Sin embargo, Macarena no sintió la más mínima alteración. Sonrió y respondió con el mismo sarcasmo:
—¿Será que como Fermín ya no siente nada por ti, no te queda más remedio que usar el pasado para intentar lastimarme?
Esas palabras dieron justo en el punto débil de Abril.
Apretó los dientes, con el rostro desfigurado por la ira.
—No vine a pelear por un hombre —dijo Macarena con frialdad—. Vine para que mi abogado hable contigo sobre la campaña de difamación del Grupo Gómez contra el Estudio UME.
Dicho esto, el abogado dio un paso al frente, le entregó su tarjeta de presentación a Abril y explicó el motivo de su visita.
—Señorita Cordero, buenas tardes. He sido contratado por la señorita Molina para discutir la controversia en redes sociales sobre el supuesto plagio del Estudio UME al Grupo Gómez.
Abril hizo pedazos la tarjeta y la tiró al cesto de basura.
Con la mirada evasiva, respondió:
—Macarena, no tengo tiempo para estas tonterías. Si tienes algún problema, ve a quejarte al Grupo Gómez.
Y no olvides que entraste a mi casa sin mi permiso. Podría demandarte por allanamiento de morada.
—Puedes demandarme si quieres, estoy a tu disposición —respondió Macarena, imperturbable—. Pero antes de eso, el público debe conocer la verdad detrás de esta acusación de plagio.
El tono de Macarena era sumamente tranquilo.
Ya imaginaba que Abril no cooperaría.
Pero ahora que el Estudio UME estaba en un momento crucial para su asociación con el Grupo L.L, no podía permitir que la empresa cargara con la mancha de plagio solo por sus problemas personales con Abril.
—Puedes negarte, claro. Pero no olvides que Teresa y Héctor eran pareja, y ella también tiene secretos oscuros sobre el Grupo Gómez en sus manos...
Macarena no pudo terminar la frase. De pronto, un golpe sordo resonó desde la habitación contigua.

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