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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 81

No podía negarlo: las palabras del agente lo hacían tambalearse.

Si en aquel entonces hubiera tenido el valor de confesarle sus sentimientos, ¿acaso el matrimonio de Fermín se habría evitado?

Si hubiera sido un poco más firme, ¿habría cambiado algo...?

...

—¿Qué pasa? ¿Está muy enredado?

Justo cuando se perdió en sus pensamientos, Macarena notó que él se detuvo, pensando que su cabello se había enredado sin remedio en el cierre de la chamarra.

Ella se giró, con un toque de preocupación en la voz:

—Si de plano no puedes, mejor usa unas tijeras.

Aunque eso significaba despedirse de la prenda.

Al oírla, Ronan salió de su ensimismamiento.

Apartó la mirada, desechando esas ideas, y finalmente logró desatar el enredo y abrochar el cierre.

—Listo —murmuró.

Macarena exhaló aliviada.

—Menos mal.

La alegría y la confianza en los ojos de ella le golpearon el pecho. Ronan apretó los labios; su corazón latía a mil por el remolino de pensamientos que lo habían invadido.

No podía evitar sentirse frustrado consigo mismo.

¿Cómo podía dejarse influenciar por palabras ajenas y perder de vista su plan original?

Macarena confiaba en él, pero no lo amaba.

Hasta no estar seguro de que ella sentía algo más, no podía precipitarse.

Ronan se serenó y le preguntó si la ropa le quedaba bien o necesitaba algún ajuste.

Al mencionarlo, Macarena le dedicó una sonrisa y levantó el pulgar.

—¡Te quedó perfecta! ¿Cómo le hiciste?

No recordaba haberle dicho su talla.

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