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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 11

En cuanto a lo que Sofía había dicho sobre el mensaje... revisó su celular con cuidado y, en efecto, no tenía ni un solo mensaje sin leer.

Mati no dejaba de vomitar la leche y solo quería que él lo cargara. Le había estado dando palmaditas en la espalda como le enseñó la niñera, así que no traía el celular a la mano.

Nadie se sabía su contraseña, era imposible que alguien hubiera tocado su celular. Seguro Sofía solo quería amarrar navajas.

Amaya se había desmayado y estaba en el hospital... con razón no le había marcado.

Diego se quedó pasmado un buen rato. Al final, no le quedó de otra más que marcarle a Marta, pero ella no se atrevió a contestar.

Sofía regresó a la sala y vio a Amaya con la mirada clavada en la pantalla de su celular, con los ojos llenos de odio.

Se acercó de prisa.

—¿Qué estás viendo? —preguntó.

En la pantalla había varias fotos de una cuenta de Instagram llamada "NocheEstrella", con el siguiente texto:

[El regalo de primer mes que su tío preparó con tanto cariño. PD: El tío consiente a Mati mucho más que su propio papá.]

Sofía le arrebató el celular y revisó las fotos una por una. La celebración del primer mes se veía espectacular; en una de las fotos, aunque no se le veía la cara al hombre que cargaba al bebé, era evidente que se trataba de Diego.

Sofía volvió a enfurecer.

—¡No manches! ¿Así que le organiza tremenda fiesta al hijo de otra, pero a su propia hija no le da nada?

La mirada de Amaya era de hielo.

—Así es.

Sofía golpeó la mesa de centro, furiosa.

—¡Esa Vera es una mosca muerta! ¡Casualmente se cae y da a luz el mismo día que tú! ¡Qué bárbara, todo con tal de retener a Diego! Ami, ten cuidado, esa tipa es de cuidado.

Amaya esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo.

—La que debe tener cuidado... es ella.

Habiendo crecido acompañando a su madre en lo más rudo del bajo mundo, Amaya ya había lidiado con mujeres de toda clase.

Si Vera se atrevía a ser tan cínica, era solo porque se escudaba en el favoritismo de Diego y en la farsa de que eran "primos". ¿Y si ella misma les arrancaba esa máscara? Ya verían, entre Diego y Vera, quién era el primero en morirse de vergüenza.

Al recordar la provocación de Vera por teléfono, cómo disfrutó de la atención incondicional de Diego durante todo el embarazo, y cómo el hijo de esa mujer era tratado como un rey mientras su propia hija era ignorada... La sonrisa burlona en el rostro de Amaya se transformó en un coraje hirviente.

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