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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 563

En el centro de detención de Solsepia.

Melina y Vera fueron encerradas por la policía junto a un grupo de pandilleras jóvenes, recién salidas a la calle y apenas mayores de edad.

Ese grupo de chicas, impulsivas, llenas de tatuajes y con muy mal genio, en cuestión de días lograron que Melina y Vera, quienes antes se creían intocables, desearan estar muertas.

Estas pandilleras, que no le tenían miedo a nada, adoraban buscar pleitos y ya habían entrado y salido del centro de detención incontables veces, convirtiéndose en verdaderas veteranas del lugar.

Las viejas artimañas de Melina y Vera no eran nada frente a ellas.

Las vieron como las presas más fáciles de pisotear.

—¡Oigan, ustedes dos inútiles, vayan a traerme agua para remojarme los pies!

Una pandillera con el cabello teñido de rubio y masticando chicle golpeó impaciente los barrotes de la cama de metal con el pie.

A su lado, dos secuaces, una con el cabello rojo y la otra verde, se adelantaron de inmediato y les dieron una fuerte patada a Vera y Melina.

Al principio, ambas intentaron defenderse, pero no eran rivales para aquellas chicas agresivas.

Además, la policía siempre esperaba hasta que las estuvieran moliendo a golpes para intervenir.

Con el paso de los días, las dos terminaron sometiéndose a la voluntad de las pandilleras.

Les hacían todo tipo de maldades: les ponían cucarachas y ratones en las camas, orinaban y defecaban sobre sus cobijas... y cosas aún más asquerosas.

Vera y Melina jamás habían sufrido tanto en sus vidas.

Para evitar más torturas, ahora obedecían dócilmente y hacían todo lo que les ordenaban.

Vera agarró una palangana de plástico, la llenó de agua y caminó temblando hacia ella.

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