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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 974

No había palabras para describir el calvario al que Dante había sometido a Vera. Tirada en el suelo, su ropa había sido reducida a jirones. Parecía una muñeca de porcelana destrozada, inmóvil y con los ojos desorbitados. Pero lo peor era la aterradora cantidad de sangre que se extendía debajo de ella.

Al ver ese charco escarlata, Diego sintió que todos sus nervios se paralizaban.

—Vera...

Tragándose el caos de sus emociones, corrió hacia ella, se quitó el saco y la cubrió con cuidado.

Las lágrimas brotaron de sus ojos sin que pudiera evitarlo.

Los ojos de Vera parecieron reaccionar lentamente. Lo miró e intentó levantar la mano para acariciarle el rostro, pero no tuvo fuerzas y su brazo cayó de nuevo.

—Diego...

—Por fin llegaste... yo... yo...

Las palabras se ahogaron en su garganta mientras las lágrimas comenzaban a correr por su rostro.

Lloraba desconsoladamente, incapaz de articular un solo sonido más.

En ese momento, Amaya y Romeo aparecieron en el umbral.

Al ver el estado de Vera y el charco de sangre, ambos se quedaron paralizados del horror.

Era inimaginable la brutalidad que Dante acababa de infligirle.

A pesar del profundo desprecio que Amaya sentía por Vera, presenciar aquella escena como mujer le provocó un dolor agudo e indescriptible en el pecho.

Desde la planta baja llegó el eco de pasos apresurados; la policía acababa de llegar.

Romeo bajó rápidamente para poner a los oficiales al tanto de la situación.

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