Entrar Via

Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 126

—¡Exacto! El día está precioso y hace un sol radiante, ¡no va a pasar nada! —exclamó un hombre con gafas.

—Yo también revisé el clima y en ningún lado decía que iba a llover.

Los demás no tardaron en unirse, apoyando la idea.

En ese momento, el hombre de las gafas añadió:

—¡Ya me acuerdo! ¿No es esta la mujer que armó un escándalo en la oficina la vez que vinieron los directivos del centro de investigación? ¡La misma que no dejaba en paz al director Jara e hizo llorar a la señorita Sosa!

Todos los presentes eran altos cargos y técnicos clave de Tecnologías Heraldo. Cuando Gabriela y Lorenzo Paredes fueron a hacer la auditoría, toda esa gente había sido convocada al vestíbulo principal.

Naturalmente, habían presenciado el enfrentamiento entre Enzo, Jimena y Gabriela.

Con el comentario del hombre de gafas, todos lo recordaron de golpe.

Desde aquella vez en la que vieron a Jimena llorar por culpa de Gabriela, le habían tomado mucho rencor. ¡Y ahora, esa mujer estaba tan obsesionada con el director Jara que los había seguido hasta allí solo para arruinarles el viaje! ¡Era despreciable!

Jimena dio un par de pasos hacia adelante para colocarse junto a Enzo. Sus ojos ya estaban enrojecidos y llorosos.

—Sé que no soportas verme salir de viaje con el profesor Jara, y por eso inventaste todo esto para detenernos. Si quieres, yo me quedo. Dejo que el profesor y los demás compañeros vayan sin mí, ¿te parece bien? Hoy es el evento de integración de nuestra empresa... ¿no podrías dejar de lado tus rencores personales y dejarnos en paz por una vez?

Con solo un par de frases, Jimena había transformado la genuina advertencia de Gabriela en una escena de celos y despecho.

De paso, había llevado al límite la indignación de los empleados, que de por sí ya la apoyaban a ella.

—¡¿Y quién se cree esta mujer?! ¡¿Con qué derecho viene a arruinar nuestro evento de empresa?! —siguió incitando el hombre de gafas.

—¡¿Por qué tendría que quedarse la señorita Sosa?! ¡Si ella no va, nosotros tampoco!

—¡Sí! ¡La señorita Sosa es una gran persona! ¡¿Por qué siempre se ensaña con ella?!

Gabriela se dio cuenta de que Jimena gozaba de una gran popularidad y prestigio en la empresa. Algo que, por supuesto, no sería posible sin el firme respaldo de Enzo.

Su mirada recayó en Enzo. El hombre tenía el ceño fruncido, como de costumbre, y sus ojos reflejaban una profunda decepción y fastidio hacia ella.

—Gabriela, vete a casa y deja de hacer el ridículo aquí.

Incluso su respuesta seguía siendo tan despectiva y superficial como siempre.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera