Sin lugar a dudas, siempre fue un hombre seguro de sí mismo, exitoso, admirado y respetado por todos.
Pero ahora...
Todavía sentía en la mejilla el ardor de la bofetada de la señora Cortés, y su ropa, empapada de agua de mar y lluvia, despedía un olor rancio y desagradable.
Él era Enzo Jara. El gran profesor Jara. El director Jara. Jamás se había visto en una situación tan patética.
Y lo que más le carcomía por dentro era Tecnologías Heraldo, la empresa en la que había invertido toda su alma.
Se suponía que este viaje levantaría la moral del equipo, pero había logrado todo lo contrario. Todo se estaba yendo al abismo.
En ese instante, Enzo sintió como si una mano invisible le hubiera puesto un freno de mano a su vida.
¡Todo a su alrededor se estaba desmoronando, y el futuro pintaba aún peor!
Pero no lo entendía. Él seguía siendo el mismo hombre brillante de siempre, ¡no había cambiado en nada!
De pronto, una voz perezosa y cargada de ironía resonó cerca de donde estaba.
—Damián, hace poco leí una frase que me pareció de lo más acertada —dijo Rocco Salinas.
—¿Ah, sí, jefe? ¿Qué frase es esa? —preguntó Damián.
Rocco miró de reojo a Enzo, que estaba tirado en el sofá luciendo como un perro apaleado.
—El hombre que no valora a su esposa, espanta a la fortuna.
Damián soltó una carcajada disimulada y miró fijamente a Enzo, notando cómo este se tensaba de inmediato. Era evidente que había escuchado la indirecta.
Asintiendo con exageración, Damián comentó:
—Tiene toda la razón, jefe. Por eso uno siempre debe tratar a su mujer como a una reina.
Rocco soltó una risa seca.
—Por supuesto. Yo trataré a la mía como se merece.
Damián se mordió el labio para no reír. En su mente pensó: *Jefe, primero conquiste a la señorita Aranda y luego hablamos. ¡Si todavía ni siquiera le hace caso!*
Claro está, jamás se atrevería a decirle eso en voz alta.
Enzo levantó la mirada y observó cómo Rocco y su asistente salían del lugar y subían a su auto. Se quedó absorto en sus pensamientos.
¿El hombre que no valora a su esposa espanta a la fortuna?
¿Acaso él había tratado mal a Gabriela Aranda?

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