Entrar Via

Amor que Fue romance Capítulo 49

La mansión de Las Lomas estaba envuelta en una red invisible.

En la cima de los altos muros, apenas perceptibles, brillaban destellos de un cerco eléctrico.

En el jardín, cada cierto tramo, cámaras de vigilancia se ocultaban entre las ramas frondosas.

Tanto dentro como fuera de la mansión, los guardias de traje negro se distribuían en cada posible salida y rincón visible.

Sus miradas filosas recorrían el entorno, atentos para asegurarse de que ese canario dorado enjaulado no tuviera forma de escapar.

Selena se hallaba en la recámara del segundo piso, de pie frente a la ventana que iba del piso al techo, y observaba a los hombres que patrullaban el césped de abajo con puntualidad milimétrica.

El lugar, con su lujo digno de un palacio, no era otra cosa que una cárcel disfrazada.

No había a dónde ir.

La luz del sol atravesaba el vidrio y caía sobre sus dedos pálidos, pero no conseguía brindarle ni un poco de calor.

Tomó su celular y, como si quisiera lastimarse a propósito, abrió el Instagram de Isabel.

Isabel posaba frente a una fila de vestidos de novia blancos, con una sonrisa radiante, tan feliz y orgullosa que dolía verla.

Lucía un vestido de satín sencillo, de corte elegante, girada de lado hacia la cámara, y sus dedos acariciaban con delicadeza uno de los vestidos cubierto de encaje y perlas.

El texto de la publicación decía: [No puedo decidirme, todos están increíbles~ #VestidoDeNovia #PróximaSraMéndez]

El fondo de la foto era una boutique exclusiva de vestidos de novia.

Selena miró la imagen en silencio, esperando ese dolor agudo en el pecho; pero, para su sorpresa, solo quedaba una insensibilidad densa, como si todo adentro se hubiera apagado.

En otro tiempo, él también había hablado con ella sobre vestidos de novia.

En algún momento, ella y Isaac discutieron los estilos que le gustaban; él le dijo que con un vestido de sirena se vería como una princesa de cuento, como una sirena traída a la vida.

Esas palabras dulces, ahora solo le sonaban como una burla cruel.

Salió de la aplicación y lanzó el celular sobre el sofá de terciopelo.

La indiferencia, como una gruesa capa de hielo, le envolvía el corazón y la mantenía a salvo de cualquier herida punzante.

El timbre del celular rompió el silencio de la habitación.

—¿Selena? ¿Cómo estás? ¿Ese imbécil te hizo algo? —la voz de Katia sonaba temblorosa, llena de angustia.

—Estoy bien, Kati. Solo… no me deja salir por ahora.

—¿Cómo que no te deja salir? ¡¿Quién se cree?! ¡Debemos llamar a la policía! ¡Hay que denunciarlo!

Capítulo 49 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Amor que Fue