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Atada a un Hombre Mayor romance Capítulo 119

"Hay secretos que no permanecen en la oscuridad por siempre."

Benedict se presentó en la mansión de su padre muy temprano por la mañana, justo como lo habían acordado el día anterior. Las investigaciones oficiales debían comenzar de inmediato para esclarecer qué fue exactamente lo que le ocurrió a Mariana la noche de la caída. Por supuesto, ambos sabían que lo ideal era esperar a que la joven recuperara el habla y abandonara ese estado de shock profundo que el médico había atribuido al impacto, permitiendo que ella misma relatara cómo ocurrieron los hechos. Sin embargo, no pensaban quedarse de brazos cruzados y podían avanzar con las averiguaciones por su cuenta. Era cierto que Robert deseaba con desesperación saber la verdad, pero, sobre todo, albergaba la secreta esperanza de haberse equivocado en la manera en que señaló a Noah como el posible responsable de la tragedia. De verdad quería estar equivocado y que su nieto fuera inocente. Pero cuando Benedict dejó la pequeña grabadora digital sobre el escritorio de madera, Robert supo en ese mismo instante que algo mucho más grande y siniestro ocurría con su nieto.

—¿Qué es esto exactamente? —preguntó Robert, observando el artefacto con el ceño fruncido.

—La única prueba sólida de lo que en realidad es tu nieto —respondió Benedict, manteniendo su mirada fija sobre su padre.

Después de la intensa tarde de sexo que había compartido con Emma, Benedict pasó varias horas encerrado en la oficina de la empresa, analizando con frialdad cuál era el mejor camino a seguir. Por una parte, detestaba la idea de exponerle a su padre esa grabación porque con ello quedaría al descubierto la relación que Emma tuvo con Noah en el pasado. Pero negar esa parte de la historia también significaba no aceptar el pasado de su esposa, y si él no tenía ningún problema con el hecho de que ella fuera la exnovia de su sobrino, nada más importaba. Para alejar a Noah de una vez por todas de la vida de Emma, tenía que mostrarle a Robert la verdadera naturaleza de su nieto y ese crudo análisis lo llevó directo a esa oficina. Robert presionó el botón de reproducción y el silencio del despacho se rompió con el sonido de la grabación.

A través de los altavoces, Robert escuchó claramente la voz de un hombre exaltado, con el ego profundamente herido e incapaz de razonar de forma coherente. La voz de Noah resonaba llena de desprecio, hablando de recuperar a Emma a como diera lugar y de la absoluta necesidad de deshacerse de Mariana para limpiar su camino. Aquello no solo dejaba ver la verdadera esencia de Noah, mostrándolo como una horrible persona y un poco hombre, sino que también dejaba en claro que la relación que tuvo con Emma había sido muchísimo más importante de lo que Emma, Benedict y el propio Noah habían intentado aparentar ante la familia.

Cuando la grabación llegó a su fin, el silencio volvió a instalarse en el despacho. Robert se tomó unos largos segundos, procesando la información, antes de levantar la mirada hacia su hijo.

—Después de escuchar esta grabación tiene mucho más sentido la forma en que tú y Noah discutieron y terminaron a golpes el día de tu boda. Noah está obsesionado con tu esposa eso es más que evidente —señaló Robert—. No es mi intención juzgar tu relación con Emma, pero sí me gustaría tener un poco más de contexto al respecto. Esta grabación solo llena un pequeño espacio, pero el resto del mapa sigue en blanco.

Tener la respuesta a esa pregunta no cambiaba en absoluto la gravedad de la situación con Noah ni disminuía sus delitos, pero sí le ampliaría mucho más el panorama de lo que realmente era su nieto y el nivel de su obsesión. Benedict apretó la mandíbula, sintiendo una punzada de rabia que controló de inmediato. Se puso de pie, alisando las solapas de su chaqueta, y miró a su padre con una determinación implacable que no dejaba espacio a las dudas.

—La bebé es mía. Sin importar el ADN que corra por sus venas, es mi hija y quiero que lo tengas claro siempre, es la única verdad que Noah conocerá. Comenzaré con las investigaciones hoy mismo. Y si Noah resulta ser el responsable de lo de Mariana, voy a hundirlo. No dejaré que se vuelva un problema más grande que ponga en riesgo a mi familia.

Benedict salió del despacho con paso firme, dejando a Robert solo en la inmensidad de la habitación. El anciano observó la puerta cerrada y ladeó una pequeña sonrisa. Benedict definitivamente había cambiado, se había convertido en el líder que la familia necesitaba, un hombre dispuesto a proteger a los suyos por encima de cualquier apellido o fortuna. Eso, en medio de la tormenta que se avecinaba, era lo único que realmente apremiaba.

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