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Atada a un Hombre Mayor romance Capítulo 36

Benedict siempre había sido un hombre de oportunidades. Era de los que jamás dejaba pasar aquello que le brindara un beneficio directo, ya fuera un negocio millonario, una inversión estratégica en Industrias Campbell o un momento placentero con una mujer hermosa. Jamás desaprovechaba una oportunidad, porque la vida era solo una, y no valía la pena dejar pasar todo aquello que le brindara una satisfacción a su vida, o numerosos orgasmos en la cama.

Cuando conoció a Emma y supo de su relación fatídica con Noah, la rubia le brindó todo lo anterior en un solo paquete. Casarse con ella no solo le ahorraba un fastidioso y aburrido cortejo, sino que le otorgaba la estabilidad que su padre tanto ansiaba ver en su vida. Le ofrecía la oportunidad de convertirse en el propietario absoluto de la empresa familiar y le entregaba un divorcio asegurado en un lapso no tan lejano, sin complicaciones legales ni dramas sentimentales. Benedict era astuto, inteligente y obsesivo con el control de su entorno. Si se le buscará algún defecto, sería ese desapego por la idea de formar una familia propia. Para él, la familia podía traer armonía, pero también una tragedia en su versión más cruda. Aquel accidente donde su madre, su hermano Marcus y su cuñada Celia perdieron la vida lo cambió todo; ese día Benedict perdió gran parte de su mundo y decidió que jamás llegaría a tener uno propio. Era mucho más práctico vivir sin esos lazos que estar a la expectativa de un futuro incierto y quizá también doloroso.

​Sin embargo, todo se complicó cuando Robert expuso esa maldita cláusula que lo dejó en clara desventaja frente a Noah, quien ya sostenía una relación estable con Mariana. El panorama era gris hasta que Emma se presentó en la mansión y reveló que su sobrino no era el hombre honorable que todos creían. Una oportunidad como ninguna llamó a su puerta y Benedict no dudó en abrirla. Ahora estaba ahí, en una relación falsa con la ex de su sobrino y haciéndose pasar por el padre del hijo que ella llevaba en el vientre. Se consideraba lo suficientemente frío para continuar con el plan sin involucrar el corazón; se convertiría en el heredero y, una vez que la vida empresarial tomara su curso, la dejaría ir con una fortuna como agradecimiento. Ambos salían ganando. No obstante, había comenzado a despertar un deseo peligroso por ella. Emma era tan delicada, tan noble y dulce que se imaginó innumerables veces corrompiéndola, dándole eso que a ella le faltaba y que a él lo fascinaba de forma casi enfermiza. La noche anterior había sido increíble, había tomado aquello que tanto deseaba, pero justo ahora no parecía ser suficiente; necesitaba un poco más de ese fuego que ella intentaba ocultar tras su apariencia angelical. Dejarse llevar una vez más por el dulzor de sus labios y las mieles de su apretado coño para quizá mermar aquello que solía ofrecer la novedad y volver a su habitual vida controlada.

No hacía falta complicarse, siempre había sido un hombre claro, los dos podían disfrutarse una vez mas, eran adultos. Y no había nada mejor que tener laa cuentas claras para mantener amistades largas, o en este caso. Un compromiso largo, falso y largo.

​Benedict llegó a buscar a Emma después de su reunión de negocios. Como solía hacer, detuvo el auto frente al edificio y esperó afuera, recargado en la carrocería con esa presencia que intimidaba a cualquiera que pasara cerca. La vio salir del edificio y no pudo evitar que una sonrisa se instalara en su rostro; se veía preciosa con ese vestido rojo que resaltaba la palidez de su piel y las curvas que el embarazo aun no comenzaba a modificar. Emma caminó hacia él con pasos lentos, luciendo una timidez que contrastaba con la ferocidad con la que se había entregado horas antes. Emma no levantó la vista del suelo hasta que estuvo a un metro de distancia, moviendo los dedos con nerviosismo alrededor de su bolso. Benedict disfrutó de ese rastro de vulnerabilidad; le gustaba saber que todavía conservaba el poder de desestabilizarla con solo estar presente.

Duelo de voluntades 1

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