Ese domingo por la mañana...
Mariana cepillaba su cabello rojizo con una impaciencia que parecía que quería arrancar los mechones desde la raíz. Sus ojos permanecían fijos en el espejo reflejando la ira mientras esperaba que Noah regresara de esa maldita junta de domingo que ya la tenía fastidiada.
Al igual que Noah, Mariana era huérfana y la sobrina de un empresario que había fallecido dos años atrás a causa de un infarto; le había dejado una pequeña fortuna, aunque aquello no era ni la décima parte de lo que representaba el imperio de los Campbell. Era una mujer demasiado astuta que desde joven entendió que para mantener la vida de lujos que deseaba debía moverse con inteligencia. Y no había nada que atrajera más a los ricos que una buena causa social, así que se dispuso a organizar eventos de recaudación de fondos. Esa fachada no solo le otorgaba una imagen de mujer bondadosa y desinteresada, sino que le abría las puertas de un círculo exclusivo al que ni siquiera pertenecía, pero en el que sabía aparentar a la perfección con su ropa elegante y sus modos refinados. Así fue como llegó a los Campbell.
Conoció primero a Noah y supo que él era su entrada de oro, sin embargo, en un cruel azar del destino, semanas después conoció a Benedict en un evento privado. Estuvo a punto de meterse en su cama, fascinada por el aura de poder y masculinidad que emanaba el hombre, pero todo se detuvo cuando Benedict se dio cuenta de que ella ya mantenía una relación con su sobrino. Si había dos cosas que Benedict Campbell detestaba era a Noah y que alguien intentara verle la cara de estúpido; Mariana había hecho ambas cosas. Lejos de acobardarse, ella decidió mantenerse firme en la familia. Se aferró a su papel de chica agradable y se ganó a Robert Campbell usando su trágica historia familiar, la cual se asemejaba a la orfandad que Noah también había sufrido. Consiguió que este le pidiera matrimonio y se sintió triunfadora tras afianzar ese compromiso. No le importaba si Benedict no la quería cerca; ella sería una Campbell y, si le daba un hijo varón a Noah, terminaría siendo la dueña de todo. Aquello parecía ser demasiado facil. Pero la noticia de que Emma esperaba un hijo de Benedict fue un golpe que hizo que todo su mundo tambaleara.
...
Desenredó su cabello con furia, detestando que sus planes se agrietaran. Aquel malestar que fingió en la fiesta de compromiso para dejar a Emma como una resentida le estaba saliendo caro; desde ese día Noah no la había tocado bajo el pretexto de "no lastimarla", su luna de miel se había ido a la m****a y Mariana sabía bien que el sexo era la única forma de mantenerlo amarrado a ella mientras lograba concebir a ese hijo varón que tanto quería Robert. Aunque claro, deseaba que el bebé que esperaba fuera niño.
El sonido de su celular interrumpió sus pensamientos. Era Altagracia, su nana de toda la vida. Mariana cambió el semblante de inmediato, suavizando la voz al responder.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Atada a un Hombre Mayor