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Atada a un Hombre Mayor romance Capítulo 42

Benedict se separó apenas unos centímetros, observando con una satisfacción oscura el rastro de su paso por el cuerpo de Emma. Ella estaba deshecha, con el cabello revuelto y los labios hinchados, pero con una chispa en la mirada que él no había visto antes.

​—Te ves aún más bonita cuando estás llena de mí —dijo Benedict, pasando su pulgar por el labio inferior de ella para limpiar el rastro del beso.

​Emma se sonrojó de inmediato, ocultando el rostro en el hueco de su cuello mientras intentaba recuperar la compostura. El calor de sus palabras la golpeó con más fuerza que el frío del azulejo. Se enderezó como pudo, acomodando el vestido rojo sobre sus pechos aún sensibles, y con la respiración aún jadeante extendió la mano hacia él en un gesto serio, pidiendo sus bragas de vuelta. Benedict la miró con una sonrisa cargada de arrogancia y negó con la cabeza mientras se ajustaba el cinturón.

​—No. Estas se quedan conmigo. Considéralas mi premio por haber soportado tu berrinche en la mesa —dijo Benedict, palmeando el bolsillo de su saco donde la pequeña prenda de seda descansaba oculta.

​Emma abrió los ojos de par en par, pero no tuvo tiempo de protestar. Benedict le dio un último beso, rápido y posesivo, antes de ayudarla a bajar del lavamanos y revisar que su vestido estuviera en su sitio.

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