Entrar Via

Atada a un Hombre Mayor romance Capítulo 57

Emma entró en la habitación con los nervios a flor de piel, sintiendo todavía el eco de las palabras triunfalistas de Mariana resonando en sus oídos. Se recostó sobre la cama, buscando un momento de paz que la mansión Campbell parecía empeñada en negarle. Apenas unos segundos después, Benedict entró detrás de ella. No traía una expresión de derrota ni de preocupación; de hecho, se movía con una eficiencia envidiable mientras se deshacía de la chaqueta que había usado durante la comida para lanzarla sobre un sillón. Emma se quedó recostada, siguiendo cada uno de sus movimientos con la mirada, observando cómo abría el vestidor para seleccionar una prenda nueva. Benedict se cambió la chaqueta por una de corte más impecable y oscuro, y luego se acercó al tocador para aplicarse un poco de colonia. El aroma, que tanto relajaba a Emma en el embarazo inundó rápidamente la habitación, volviéndose casi embriagador. Se veía condenadamente atractivo, con esa seguridad que parecía emanar de sus poros y que a Emma le resultaba tan fascinante como aterradora.

​—¿Vas a salir a algún lado? —preguntó, tratando de que su voz no delatara la curiosidad que la carcomía.

​—Tengo una reunión de negocios en un club privado. Pensé que te lo había mencionado —respondió Benedict con total naturalidad, mientras ajustaba los puños de su camisa frente al espejo.

​—No, no me habías dicho nada —replicó Emma, sintiendo una punzada de irritación.

​Claramente no estaba satisfecha con esa salida repentina. Benedict había estado inusualmente serio desde que terminó la cena, justo después de que Noah y Mariana soltaran la bomba sobre el supuesto heredero varón y ahora se largaba a un club, sabría dios con quién.

Emma interpretó ese silencio como una señal de alarma. Benedict se giró para verla, notando la rigidez en sus hombros y la forma en que sus dedos apretaban la colcha de la cama.

​—¿Estás molesta por algo? —cuestionó Benedict, arqueando una ceja mientras se terminaba de acomodar el cuello de la chaqueta.

​—Quiero ser sincera contigo, Benedict. Necesito saber qué piensas realmente sobre el bebé de Noah —soltó Emma, sentándose en el borde de la cama para encararlo.

​—¿Qué pienso sobre qué exactamente? —devolvió él, manteniendo un tono neutro que la desesperaba.

​—Nuestro acuerdo... el trato que hicimos era para que yo te diera un varón. Ese era el punto de todo esto, la razón por la que estamos fingiendo este compromiso frente a tu padre. Pero ahora Noah dice que Mariana espera un niño. Él le dará a tu padre el heredero que tanto quería. ¿En qué lugar nos deja eso a nosotros? —preguntó Emma, sintiendo que la incertidumbre le cerraba la garganta.

​Para su sorpresa, Benedict no mostró preocupación. Al contrario, una pequeña sonrisa, casi imperceptible pero cargada de una suficiencia oscura, apareció en sus labios. Le divertía comprobar que Emma estaba perdiendo la calma por una cuestión de estrategia que él ya tenía más que calculada. Se acercó a la cama con pasos seguros y se inclinó hacia ella, invadiendo su espacio con esa presencia imponente que la hacía sentir pequeña y protegida al mismo tiempo.

​—Me gusta que pienses en el futuro de nuestro trato, Em, pero te estás adelantando a los hechos. Mi acuerdo contigo es que tú me des un varón a MÍ, no que nuestro compromiso se disuelva si Noah logra engendrar uno primero —aclaró Benedict con una voz ronca que le erizó la piel—. Además, falta mucho tiempo para que ese bebé nazca. En este mundo, y especialmente en esta familia, solo se puede cantar victoria cuando los bebés están fuera y respirando. Ya te dije que esa niña que llevas es mía, y mi palabra sigue siendo la ley en esta habitación. El acuerdo sigue en pie, exactamente como lo planeamos.

​Emma guardó silencio, procesando sus palabras. No sabía muy bien por qué, pero sentir que el trato no se iba a romper le devolvió una extraña paz. Si el compromiso se disolvía, su vida podría volver a la normalidad, lejos de los lujos asfixiantes y de las intrigas de los Campbell. Podría alejarse de Noah de una vez por todas y desaparecer. Sin embargo, la idea de quedarse sola y no ver más a Benedict le resultaba mucho más aterradora que seguir atada a ese acuerdo. Respiraba más tranquila sabiendo que él no pensaba dejarla ir, aunque eso significara seguir viviendo en una mentira de alto riesgo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Atada a un Hombre Mayor