El único inconveniente fue que los cirujanos plásticos en Floridalia le advirtieron que su estructura ósea simplemente no era compatible con los rasgos de Macarena, y que forzarlo tendría un margen de error altísimo.
Solo entonces fue cuando la muchacha descartó esa fantasía.
A fin de cuentas, ella quería operarse para verse hermosa, no para quedar arruinada de la cara.
Si el quirófano la dejaba peor de lo que ya estaba, todos sus contactos se la comerían viva con críticas a su regreso.
Ser el hazmerreír de su círculo era algo que jamás podría soportar.
No obstante, su mirada se detuvo y se clavó con fijeza en Cecilia.
Parecía que acababa de encontrar el nuevo modelo perfecto para la próxima intervención estética.
De haber visto a Cecilia el año anterior, antes de tocar un bisturí, era un hecho que habría entregado las fotografías de ella en Floridalia.
La duda que la atormentaba ahora era si su complexión le permitiría quedar parecida a ella.
Si no estuvieran en medio de un grupo de gente, habría sacado su celular sin dudar para fotografiarla y enviar las imágenes directamente a su cirujano de confianza.
Era una verdadera pena.
—Ojalá tuvieras cerebro en lugar de cara bonita. Por más preciosa que estés, no puedes negar que Germán la prefiere mil veces a ella y te botó a ti.
Esa chica en particular de verdad que era una experta para echarle sal a las heridas ajenas.
Germán era el antiguo prometido de Macarena. Después, el muchacho terminó interesándose en Gina e insistió e insistió tanto, que convenció a las dos familias para anular los compromisos previos.
A raíz de toda esa polémica, las amistades de plástico del entorno de Macarena le hicieron la vida imposible a base de habladurías a sus espaldas.
Y Gina, por supuesto, quedó parada como la reina intocable ante todos.
Pero para colmo, después de que deshizo el compromiso, Gina decidió rechazar a Germán públicamente, excusándose de que era inaceptable arrebatarle el futuro esposo a una prima suya.
Tras semejante jugada, Germán desarrolló un rencor tremendo hacia Macarena.
Repartió por todos lados la mentira de que, si no fuera por los obstáculos y el berrinche que hizo Macarena, Gina sí lo habría aceptado con los brazos abiertos.
Pero la verdad de este drama era que Gina solo andaba armando a su propio ganado.
No solo traía a Germán rogándole tras de ella. Mientras no estuviera completamente segura de cuál era su mejor opción para casarse, Gina no iba a dejar ir a ninguno de los pobres ilusos que le daban atenciones.
Rechazó a Germán de manera verbal solo para que el muchacho se aferrara más a su aparente decencia.
Y también se aseguró con eso de que la familia González entera no tuviera forma de recriminarle sus actos.
Por más furiosa que pudiera estar la familia de Macarena, necesitaban pruebas tangibles para arremeter en contra de Gina.
Al final del día, ella no había aceptado volverse la pareja de Germán de forma oficial.

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