—¡Esa es una gran idea! —Mireya casi se puso a aplaudir.
Últimamente, gracias a los exámenes finales, el pesado de su vecino de pueblo la había dejado de molestar temporalmente.
Pero Mireya sospechaba que el próximo semestre la volvería a fastidiar.
Si no le quedaba de otra, ella también intentaría conseguirse un novio.
¿Acaso no estaban de moda las relaciones por contrato?
¡Si la situación lo ameritaba, ella también buscaría uno!
Macarena frunció el ceño: —Aunque me encantaría tener uno ahora mismo, no es tan fácil conseguir a alguien así.
—Voy a checar entre mis conocidos a ver quién se anima a seguirme la corriente.
Cecilia la miró con una sonrisa traviesa: —Yo conozco a alguien que es perfecto para ti.
—¿A quién? ¡No me digas que es Enzo! —A Macarena le brillaron los ojos.
Con ese nivel de guapura, Enzo podría ser el hombre más deseado de todo el mundo del espectáculo.
Si Cecilia estaba dispuesta a presentárselo, a ella no le molestaría intentarlo.
Cecilia soltó una carcajada: —¿Cómo se te ocurre que hablaba de Enzo? No me refería a él.
—¿Entonces a quién? —El interés de Macarena se esfumó a la mitad.
—A Tristán —soltó Cecilia.
—¿Tristán? —Macarena tragó saliva. Aunque siempre bromeaba con que la familia Pérez debía entregarle a Tristán como compensación, la realidad era otra.
Nunca se había atrevido a insinuarle nada.
Tristán no era un tipo cualquiera, la verdad es que le daba miedito y no se atrevía a meterse con él.
Quizá por haberse sentido intimidada desde niña por lo perfecto que era, Macarena sentía, en el fondo, que no estaba a su altura.
—Yo sé que soy hermosa, tengo cuerpazo y unas piernas kilométricas, pero no creo que Tristán sea tan superficial como para fijarse solo en eso.
¿Qué iba a hacer?
¿Creen que funcionaría?
Pero jamás imaginó que Macarena se iba a ir a los extremos.
Justo después de que terminaran los exámenes finales, Macarena llamó a Cecilia para soltarle la bomba: ella y Tristán se iban a comprometer el día de la festividad previa al Año Nuevo.
—¡No manches! ¿Así de oficial? —Cuando Cecilia le dio el consejo, no esperaba un desenlace como ese.
Imaginaba que Tristán, a lo mucho, le seguiría la corriente y accedería a ayudarla.
Pero resulta que organizaron algo enorme.
¡Ni siquiera pudieron esperar al Año Nuevo! ¿Acaso Tristán planeaba darle un súper regalo para esas fechas?
—Yo tampoco quería que fuera tan formal. Pero resulta que mi mamá fue a visitar a la familia Pérez, le tiró una indirecta a la abuela, ¡y al día siguiente Tristán ya estaba en mi casa!
—Tristán dijo que él también necesitaba estabilidad familiar. Según él, tener paz en casa le permitirá enfocarse tranquilo en su carrera.
—Me dijo que me conoce de toda la vida, y que aunque soy un poco caprichosa, soy buena persona, así que prefería formalizar las cosas pronto.
Cecilia soltó una risita: —Te lo dije. Lo que pasa es que le encantan tu cara bonita y tus piernas largas.
Macarena trató de defenderse a medias: —¿No existe la mínima posibilidad de que de verdad sienta lo que dijo?

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