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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1509

—Cecilia.

Ella nunca había visto a Isaac, y no esperaba que la familia Hernández tuviera a alguien con esa presencia.

Era un joven impecable, amable y con un porte muy educado.

—Cecilia, mi abuelo me habla muy seguido de ti. Siempre dice que, si lograra convencerte de ser su discípula, la Técnica de las Trece Agujas de los Hernández alcanzaría la grandeza.

No había ni una pizca de exageración en las palabras de Isaac.

En su momento, tras conocer a Cecilia, el anciano lamentó profundamente no tener a alguien con su talento para heredar su legado.

Aunque Isaac era bastante competente, la brecha entre el nieto y la estudiante de su viejo amigo era abismal.

—El abuelo Teodoro es demasiado amable.

—Mis conocimientos médicos son decentes, pero comparados con el legado histórico de tu familia, todavía me falta mucho.

En el fondo, si le faltaba mucho o no, era un tema de debate.

Pero era la respuesta cortés que correspondía dar en ese momento.

Isaac sonrió.

—No tienes por qué ser modesta. Dejando a mi abuelo a un lado, incluso Sabrina me ha hablado de ti.

—Ya sabes que ella es muy orgullosa, pero te tiene un respeto inmenso.

A Cecilia le dio un tic en el ojo. ¿Respeto? ¿O simplemente se había rendido después de que ella le dio una lección de realidad?

Al notar que ella no tenía intenciones de alargar la plática, Isaac dedujo que la relación entre ambas no era exactamente de amistad.

Aunque Sabrina solo era su prima, él la conocía a la perfección.

Era una chica demasiado altiva y le costaba tolerar a personas que la superaran.

Por eso, si había existido alguna fricción entre ellas, él lo entendía perfectamente.

Pero por lo visto, su prima había hecho las paces de forma unilateral.

Y Cecilia no estaba muy interesada en seguirle el juego.

—Te ves algo cansada, ¿por qué no duermes un rato? Cuando lleguemos te pondré al tanto de todos los detalles.

—O, si prefieres, puedes revisar primero a los pacientes. Están en muy mal estado, y yo apenas he logrado estabilizarlos un poco.

—Si se te ocurre alguna forma de aliviarles el dolor, sería de gran ayuda.

Tras terminar el diagnóstico, Isaac frunció el ceño con preocupación.

—Puedo confirmar que están intoxicados, pero no soy capaz de identificar el veneno de esa hierba.

—Jamás he tenido contacto con la Hierba del Ensueño.

Su único conocimiento sobre ella provenía de las anécdotas de su abuelo.

—No conozco la planta. Antes de venir, solo leí los registros que estaban en el despacho de mi abuelo.

—Con este veneno, estoy de manos atadas. Lo único que puedo hacer, tal como mencionó Cecilia, es usar nuestra técnica de acupuntura para mitigar el dolor.

En el fondo, a Isaac le preocupaba que su técnica no fuera tan efectiva como el tratamiento de Cecilia.

Después de todo, su abuelo había elogiado la maestría que ella tenía con las agujas.

Él conocía la técnica de su familia, pero su nivel de destreza no era excepcional.

Si su abuelo era un maestro consagrado, él apenas estaba en un nivel intermedio.

Aún le quedaba un largo camino por recorrer.

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