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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1691

—Ejem, la verdad es que este chico no rinde mucho, señora.

Sara mantuvo un rostro serio, intentando ignorar la ligera vergüenza que sentía.

Al escuchar a Sara decir que el muchacho realmente no servía, Esperanza dudó un poco.

—Lógicamente no debería ser así, ¡yo misma lo revisé!

—¡Tiene un paquete bien abultado, y con ese físico tan imponente, a simple vista se ve que tiene mucha energía!

Sara contuvo la respiración por un buen rato, sin saber qué responder a eso.

Fue Cecilia quien intervino con total calma:

—Mucho ruido y pocas nueces. He leído en libros de medicina que algunas personas simplemente no nacen con ese talento. Es como esos deportistas que tienen excelentes condiciones físicas, ¿no? Se ven muy bien por fuera, pero en el momento de la verdad... duran tres segundos.

Sara se quedó sin palabras. *¿Cómo podía la joven líder decir eso sin que se le moviera un solo músculo del rostro?*

No creía que la joven líder tuviera experiencia en esos temas, ¡al fin y al cabo era solo una muchacha joven!

Sara parecía haber olvidado que Cecilia estudiaba medicina. Y para quienes estudiaban medicina, ver cuerpos desnudos de hombres y mujeres era el pan de cada día. A sus ojos, observar órganos humanos no suponía ninguna barrera psicológica, y mucho menos hablar del tema. Hacer bromas de doble sentido no les causaba la menor presión.

Esperanza no esperaba que esta muchacha de apariencia elegante y tranquila fuera mucho más abierta que las expertas regateadoras de la industria.

—¿De verdad no sirve? —Esperanza apenas podía creerlo. De haberlo sabido, habría dejado que las chicas a su cargo lo probaran primero.

Si el tiempo no era el adecuado, siempre se podían usar algunos juguetes o enseñarle técnicas para complacer a las mujeres. Mientras supiera complacerlas, el tiempo de duración no sería un problema tan grande. Pero ahora, las clientas lo habían rechazado por completo. ¡Y ni siquiera estaba segura de si estaban mintiendo!

—No tenemos necesidad de engañarla —dijo Cecilia, imperturbable. Sara también se obligó a serenarse; pensó que si la joven líder podía adaptarse tan bien a la situación, ¡ella no podía quedarse atrás!

Esperanza sintió el impulso de lamentarse por cómo se estaban perdiendo las buenas costumbres de la sociedad, pero sabía que ella era la menos indicada para hablar de moralidad. Si no trabajara en este oscuro negocio, definitivamente se habría puesto a darles lecciones.

—Entonces, ¿lo que buscan es un muchacho fuerte y vigoroso?

Esperanza pensó por un momento. Las dos mujeres seguramente no se fijarían en la mercancía estándar que ella tenía disponible.

—Le seré sincera, doña Esperanza. Nosotras viajamos mucho porque nos dedicamos al negocio de la medicina natural.

¿Medicina natural?

Esperanza no sabía nada de esa industria, pero había escuchado que por esos rumbos efectivamente se conseguían algunas hierbas raras y difíciles de comprar en Mirasia. Aun así, ¿qué tenía eso que ver con ella?

¿No me digan que estas hermanas solo querían un hombre fuerte y con mucha energía para que les cargara los bultos de hierbas?

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