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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1699

Fue Valentín quien, tras contactar apresuradamente a Agustín Sandoval, logró averiguar el paradero de Cecilia.

Nadie sabía el lugar exacto al que había ido, pero Agustín les confirmó que se había marchado junto al renombrado director Ramírez del Hospital General para "ganar experiencia".

Evidentemente, eso de "ganar experiencia" era solo la versión oficial; en realidad, estaba claro que habían salido en una misión crítica para salvar la vida de alguien.

Al enterarse de que Cecilia viajaba escoltada por un eminente médico militar, Lourdes Palacios pudo por fin respirar aliviada.

—¿Podría considerarse esto como una especie de práctica profesional anticipada para Ceci?

Era una práctica, sin duda, pero el papel de Cecilia iba mucho más allá de ser una simple estudiante de paso.

Por lo que Valentín sabía, su prima ya había tratado a solas a figuras de altísimo perfil y demostraba un talento magistral tanto en la medicina natural como en la medicina convencional.

Teniendo en cuenta la avanzada edad del director Ramírez, era muy probable que la hubiera llevado como su relevo de confianza.

O quizás para que ambos operaran juntos en una misma cirugía de gran envergadura.

Cualquiera fuera el caso, esa expedición añadiría un enorme prestigio a la trayectoria de Cecilia.

Lo único malo fue que, tratándose de una misión confidencial y de vida o muerte, Cecilia ni siquiera tuvo el tiempo necesario para tramitar un permiso escolar formal.

Actuando como su primo mayor, Valentín se encargó de solicitar la licencia correspondiente en la universidad.

Hasta ese momento, las autoridades de la facultad de medicina desconocían por completo el parentesco entre Cecilia y el brillante profesor.

—Con razón su rendimiento en matemáticas es tan asombroso, ¡está en la sangre de la familia! —comentó su consejero académico con admiración.

Aunque en el fondo se preguntaba por qué, siendo prima del respetado Profe Ortega, Cecilia no se había inscrito en la Facultad de Matemáticas.

¿Sería esa la tan famosa rebeldía juvenil de la que todos hablaban?

Con la justificación de Valentín, el consejero logró tranquilizar a los distintos profesores.

Sin embargo, los pasillos de la escuela ardían en rumores y murmuraciones.

Cecilia apenas cursaba su primer año, pero esta no era la primera vez que se ausentaba por largos periodos de tiempo; a eso había que sumarle el inquietante episodio de su secuestro previo.

Incluso circulaban rumores de gente ajena al campus creando perfiles falsos y fingiendo interés romántico en sus compañeros, solo para intentar acercarse a ella.

Cecilia no era más que una víctima inocente atrapada en el fuego cruzado.

Aun así, la opinión general consideraba que, a pesar de todo, Cecilia había sido una inmensa afortunada.

Al fin y al cabo, durante los primeros dieciocho años de su vida, se había beneficiado de toda la abundancia y los recursos de la familia Ortiz.

Antes de su estrepitosa caída, los Ortiz eran una de las familias más poderosas y ricas de Villa Solana; nadie en la ciudad entera se atrevía a contrariar a la inalcanzable señorita Ortiz.

Si no fuera por la impecable y costosa educación que esa familia le había brindado, ¿cómo habría podido lograr el prestigioso primer puesto en el examen de admisión universitario?

Cecilia nunca intentó ocultar o negar los inmensos gastos que los Ortiz habían invertido en ella.

Es por eso que, tras el colapso financiero de la familia, ella no dudó en compensarles económicamente todo lo gastado.

Pero también era una verdad incuestionable que la tragedia jamás se habría desatado si Arturo Ortiz no hubiera sido un mujeriego y se hubiera metido con aquella mujer de fuera, Perla Lucero.

Es cierto que si las cosas hubiesen sido distintas y Cecilia hubiera crecido en la humilde Villa Ortiz, su vida habría sido otra historia... pero eso no significaba que no hubiese logrado convertirse en una mujer brillante por sus propios méritos.

Si todo se reducía al destino, entonces no había duda de que Cecilia había nacido con una estrella brillante y un destino afortunado.

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