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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1777

Cecilia casi tuvo ganas de aplaudirle a Agustín en ese momento. *¡Qué nivel de confianza!*

El abuelo Esteban también pensó que el joven pecaba de arrogante, pero muy en el fondo, admiraba esa determinación implacable.

—Y estoy seguro de que usted tampoco aceptaría a alguien inferior a mí como prometido de Ceci —remató Agustín, aprovechando el silencio del anciano para dar la estocada final.

Esteban abrió la boca para rebatirlo, pero tuvo que tragarse sus palabras. El chico tenía razón. Jamás permitiría que su nieta se conformara con menos.

—De acuerdo, muchacho, admito que tienes un punto —gruñó Esteban—. Pero no te confíes. Siempre aparece alguien sobresaliente, y aunque hayas gritado tu compromiso a los cuatro vientos, Ceci es tan excepcional que seguro intentarán robártela.

La expresión de Agustín se mantuvo gélida y serena.

—Los estaré esperando.

Él sabía perfectamente que tener un tesoro atraía miradas codiciosas, pero confiaba en su capacidad para protegerlo. Nadie se lo arrebataría.

—Sigo pensando lo mismo: deben ser más discretos —insistió Esteban—. Nuestras dos familias ya son objeto de chismes en Viento Claro. Si las cosas entre Ceci y tú no funcionan al final...

Sin importar quién cancelara el compromiso, en esa clase social, la reputación de la mujer siempre sufría mucho más que la del hombre.

—Funcionarán —lo interrumpió Agustín de tajo. Odiaba que Esteban planteara la posibilidad de un fracaso. ¿Cómo no iba a funcionar? Él le dedicaba cada latido de su corazón y ella no era del tipo de personas que se rodeaba de pretendientes sin sentido. Además, Cecilia tenía una mente clara y pura. Teniendo a alguien de su calibre al lado, ¿cómo iba a siquiera mirar a alguien más?

—Ya basta, Esteban. ¿Por qué le pones las cosas tan difíciles al chico? —intervino Ezequiel, saliendo en defensa de su nieto. ¡Era su único nieto! ¿Acaso Esteban quería impedir que el muchacho cumpliera su sueño de casarse? ¡No permitiría que nadie se interpusiera!

Esteban le lanzó una mirada fulminante.

—¡Como tú nunca criaste a una hija, obviamente no entiendes lo que siento!

Ese comentario golpeó de rebote a la tía Lorena y a la señora Ruiz. Ellas tampoco habían criado hijas directamente, pero habían criado a una nieta, así que compartían el sentimiento protector. En ese sentido, la familia Sandoval era la única que salía ganando.

Ezequiel sonrió de oreja a oreja, admitiendo su victoria.

Capítulo 1777 1

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