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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 45

Amanda no quería líos con esa mujer, o para ser más exactos, no quería líos con nadie relacionado con Lucas. Un gesto de impaciencia cruzó por su rostro pálido.

—Gerente, si esta señorita molesta a otros clientes, no todos serán tan amables como yo. Si yo fuera usted, haría que la sacaran inmediatamente.

El gerente dudaba, probablemente por miedo a las represalias de Lucas.

Amanda alzó una ceja y volvió a mirar a la mujer de arriba abajo.

—Si el señor Salinas realmente la valorara tanto, no creo que la tuviera adivinando en qué privado está, ¿no cree?

El gerente entendió al instante. Con la mirada llena de agradecimiento, llamó a los meseros.

—Por favor, acompañen a la señorita a la salida.

Amanda no tenía ganas de ver el desenlace. Estaba agotada del viaje y solo quería llegar a casa para dormir a pierna suelta.

Tomó su bolso del perchero, guardó el celular y salió del privado.

Justo cuando Amanda pasaba por una esquina del pasillo, escuchó una voz familiar.

No hablaba en español, sino en un idioma extranjero poco común.

En la memoria de Amanda, esa persona solía visitar a Lucas en su casa en el Residencial Bosque Verde, y siempre hablaban en ese idioma.

Cuando Amanda estaba en la universidad, tuvo una compañera de intercambio que hablaba esa lengua, por lo que entendía un poco.

Aunque no podía traducir cada palabra, captaba la idea general. Así fue como Amanda se enteró de los negocios turbios de Lucas.

Amanda se pegó a la pared y sacó su celular con sigilo, apuntando hacia la dirección de la voz para confirmar si la otra persona era Lucas.

Al enfocar la cámara, en la pantalla apareció un perfil atractivo. Las pupilas de Amanda se dilataron y contuvo la respiración.

Era Lucas, sin duda.

Vestido con un traje negro, Lucas se veía mucho más delgado que hace tres meses; sus mejillas angulosas estaban algo hundidas.

Amanda había visto las noticias: Lucas había intentado suicidarse con pastillas tras el divorcio y estuvo en coma casi tres meses. Al parecer, su cuerpo aún no se recuperaba del todo.

Al mirar al hombre que tenía a unos metros, el corazón de Amanda no sintió ni el más mínimo aleteo. El pasado parecía una vida ajena; lo único que quedaba era un odio profundamente arraigado.

Él sostenía un cigarro entre los dedos, con la mirada fría.

—¿Ya apareció el libro de contabilidad?

Al escuchar esto, Amanda aguzó el oído.

¿El libro se había perdido?

¿El libro que ella buscaba no estaba en manos de Lucas?

Capítulo 45 1

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