C10-¿PUEDO VERLO?
James sostuvo la puerta abierta con una expresión que apenas podía llamarse cortesía y Kate pasó delante de él sin mirarlo. Cuando entró, vio a Katerina sentada en la cama; tenía la mirada perdida, pero los dedos inquietos sobre la sábana, y cuando sus ojos se levantaron, no hubo reconocimiento.
—¿Piensas quedarte ahí parado? —soltó Kate, volviéndose hacia James—. Hubiera sido bueno que me avisaras. Pero claro, ¿por qué hacerlo? Tu especialidad es hacer tu santa voluntad.
Él ni se inmutó; en cambio, se ajustó los lentes.
—Tranquila, tampoco me entusiasma verte y, para tu información, yo también me enteré por el hospital. Además, no soy tu puto secretario.
Kate bufó, molesta.
—Eres un imbécil. Lárgate, quiero verla sola.
James arqueó una ceja y el sarcasmo le curvó los labios.
—¿Sola? Pues... será como hablar con una pared si quieres. En mi opinión, pierdes el tiempo.
Kate se detuvo en seco con el ceño fruncido.
—¿Qué demonios dices ahora?
James miró hacia la cama, donde Katerina los observaba.
—Ella no recuerda nada.
El aire se volvió pesado y Kate sintió un vuelco en el estómago.
—¿Qué...? —sus palabras apenas salieron—. ¿Qué dijiste?
—Que tu hermana perdió la memoria —repitió él con una calma tan fría que dolía, y se llevó un dedo a la sien—. No tiene nada aquí.
Kate dio un paso atrás, con una mano cubriéndose la boca.
—No... no puede ser.
—Puede ser perfectamente —continuó James, ahora dejando ver su profesionalidad—. El trauma cerebral explica todo. Podría ser permanente... o —sus ojos azules se clavaron en Katerina— temporal.
Kate respiró hondo, intentando controlar el temblor en su voz.
—Por Dios... Grayson está herido, en una clínica de Europa del Este... y ahora esto... —su mirada se endureció y no se percató de la pequeña sorpresa en los ojos de Katerina.
«¿Grayson? ¿Herido?»
—Bien —dijo Kate tratando de calmarse—. Si es así, quiero saber qué se puede hacer. Además, está el tema de mi sobrino —ella enfatizó la palabra sobrino—. Y ahora con Katerina despierta, no voy a permitir que pases por encima de las leyes. Mi sobrino tiene madre, y está aquí.
James soltó una risa breve y sin rastro de alegría.
—Tu hermana no está en condiciones de hacerse cargo de un niño. Ni ahora ni pronto.
Kate lo miró con furia.
—No eres quien para decidir eso. Soy abogada, y sé perfectamente que ella tiene derechos.
—Solo digo la verdad —respondió él sin moverse—. No vas a arreglar el cerebro de tu hermana con recuerdos felices.
—¿Y tú qué sabes? —le espetó ella, levantándose—. No todos somos tan fríos como tú.
James soltó un resoplido, como si ni siquiera valiera la pena discutir. Se alejó un paso, y justo entonces su teléfono vibró. Lo sacó del bolsillo, lo miró con impaciencia y bufó por lo bajo.
El nombre en la pantalla hizo que su mandíbula se tensara.
—Maldita sea... —susurró antes de contestar—. ¿Sí?
Del otro lado, la voz de Lucien, su padre, sonó firme y sin espacio para réplicas.
—Tenemos que vernos. Ven a la mansión ahora, hay un asunto serio del que hablar.
James apretó los dientes, miró de reojo a las hermanas y asintió.
—Bien. Voy para allá.
Colgó sin decir nada más y guardó el teléfono con un gesto brusco. Por un momento, el silencio se instaló otra vez, pesado e incómodo. Luego, miró a Kate con un dejo de ironía.
—Sigue hablándole. Cuéntale sobre su vida... quién sabe, tal vez eso ayude a que su memoria regrese. —Sus ojos se desviaron hacia Katerina, y añadió esta vez más bajo, casi con una intención oculta—. Y tal vez incluso recuerde... a todos.
Kate frunció el ceño ante la forma en que lo dijo y Katerina tragó saliva y bajó la mirada, sin responder. James caminó hacia la puerta y su mano ya estaba en el picaporte cuando una voz temblorosa lo detuvo.
—Mi bebé... —susurró Katerina, conteniendo la respiración—. ¿Puedo verlo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...