C101-NO VUELVAS A REPETIR ESE NOMBRE.
Elenora cerró los ojos al oírlo, y Grayson apretó la mandíbula, sintiendo cómo el calor le subía por el cuello. Kate se quedó inmóvil, con la mano aún extendida por un segundo antes de bajarla con lentitud. No dijo nada, no hizo un escándalo. Solo tragó saliva y mantuvo la mirada firme, aunque sus dedos temblaban un poco.
Sin embargo, Oliver habló, ajeno al drama.
—¿Esa es mi otra abuela?
El comentario inocente hizo que Elenora pusiera una mano en el hombro del niño para calmarlo, mientras Grayson se acercaba lentamente a su hermana, con los ojos clavados en los de ella.
—No vuelvas a hablarle así —siseó en voz baja—. Kate es la madre de mi hijo. Y estás en mi casa.
Gianna cruzó los brazos, sin apartar la mirada de él.
—Y tú estás fuera de tu maldit4 cabeza si crees que voy a aceptar esto como si nada.
Kate dio un paso atrás y todo lo que había temido estaba sucediendo.
Ese mismo día, en una habitación de Elenora Maxwell, enfrentaba a su hija Gianna que caminaba de un lado a otro, tenía veinticinco años, pero su actitud era la de una adolescente furiosa a punto de estallar.
—No puedo creer que estés conforme con esto —espetó, volviéndose hacia su madre—. ¿De verdad vas a fingir que no te importa? ¿Que no recuerdas lo que nos hizo esa familia?
Elenora, alzó la vista con serenidad, había aprendido a elegir sus palabras con cuidado, pero también sabía cuándo no callarse.
—Kate no es su padre, Gianna. Y ese niño, es tu sobrino y mi nieto.
Gianna resopló.
—Ese niño quizás sea mi sobrino. -enfatizo la palabra: -No tenemos pruebas. Por todo lo que sabemos, esa mujer pudo embaucar a Grayson y él muy idiota se creyó el cuento.
Elenora se puso de pie con el rostro endurecido de golpe y el sonido de la bofetada fue seco. Gianna se llevó una mano a la mejilla, boquiabierta, más por la sorpresa que por el golpe.
Nunca antes su madre le había levantado la mano.
—Nunca más vuelvas a decir eso —espetó Elenora—. Ese niño es un Maxwell. Es sangre de mi sangre, y no necesito pruebas para saberlo. Así que jamás vuelvas a insinuar algo así. Y menos delante de él. ¿Me entendiste?
Gianna apretó los labios y la observó con ojos cargados de rabia, mientras su mejilla se teñía de rojo.
—¿En serio la vas a defender? ¿A ella? ¿Dónde quedó el dolor por papá? ¿Dónde se quedó tu memoria?
—¡No se trata de eso! —replicó Elenora—. Claro que me duele. No hay un solo día que no lo extrañe. Pero no voy a castigar a nadie inocente por lo que hizo alguien más. Y mucho menos a un niño que no tiene la culpa de nada, ellos también son víctimas, Gianna.
—¿Víctimas? ¡Víctimas nosotros! Y si no hubiera sido por Alejandra, no seríamos lo que somos. ¡Mi hermano deberia...!
—¡Cállate! —gritó Elenora—. ¡Cállate y no vuelvas a repetir ese nombre! ¡¿Entiendes?! Te lo prohíbo, Gianna Maxwell.
La habitación quedó en silencio, donde solo se escuchaba la respiración agitada de ambas. Elenora la miró fijamente a su hija, y su expresión era implacable. Ya no era una madre conciliadora, sino los de una mujer que conocía el límite de la tolerancia. Y una advertencia clara y directa brillaba en su mirada: no iba a permitir que el pasado destruyera la felicidad de su hijo.
En otra ala de la mansión, Grayson cerró la puerta de la habitación, dejando escapar un suspiro largo. Se pasó una mano por el cabello, visiblemente tenso, y se acercó a Kate, que estaba sentada junto a la ventana con las piernas cruzadas, mirando hacia el jardín trasero.
—Lo siento —dijo con voz baja mientras se sentaba frente a ella—. Por lo de Gianna, no tienes idea de cuánto lo siento.
Kate lo miró con una leve sonrisa.
—No tienes por qué disculparte, no debe ser fácil para ella. Estoy segura de que verme es... como tener enfrente al pasado.
Grayson negó despacio, tomando su mano.
—No. No la voy a justificar, Kate. Nada le da derecho a tratarte así. Y si vuelve a hacerlo, se irá de esta casa, así de simple.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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