C112-A VECES LAS COSAS NO SON COMO PARECEN.
Gianna estaba doblando una blusa cuando escuchó que la puerta se abría. No volteó y siguió haciendo su maleta, su madre entró en silencio.
—¿Vienes a sermonearme? ¿A defender a Grayson?
Eleonora respiró hondo y dio un paso al frente.
—No. Solo vine a decirte las consecuencias de lo que hiciste.
Gianna dejó caer la blusa en la maleta y alzó la mirada. Había dureza en sus ojos, pero también algo quebrado, una chispa de culpa que apareció y desapareció tan rápido como llegó.
—¿Consecuencias?
—Dices que tu hermano te separó de la persona que amabas, ¿no?
Gianna no respondió y Eleonora bajó la vista a sus propias manos, temblorosas.
—A veces las cosas no son como parecen... y de cualquier modo, lo que hiciste es imperdonable, Gianna. No solo destruiste la vida de tu hermano... sino que también rompiste las ilusiones de un inocente. Mi nieto... tu sobrino.
El nombre de Oliver fue como un golpe seco en el pecho. Gianna tragó saliva y la imagen de él llorando, desesperado en brazos de su padre, la recorrió como una descarga. Pero apretó la mandíbula, intentando mantener el resentimiento intacto.
—Supongo que eso te da igual —continuó Eleonora con amargura—. Siempre piensas en ti.
Se limpió las lágrimas, pero no dio un paso atrás.
—Ambos son mis hijos y no puedo elegir. Por eso... me haré a un lado. Pero Oliver es diferente, él es mi nieto. Y tú... lastimaste a un niño enfermo, que apenas está saliendo de una enfermedad que casi lo mata. ¿Tienes idea de lo que eso significa?
—La verdad iba a saberse tarde o temprano —murmuró Gianna, ya sin tanta convicción.
—Pero no tenías derecho —le lanzó Eleonora, firme—. Esa verdad no te pertenecía.
El silencio cayó como plomo, haciendo que Gianna bajara la mirada y su expresión endurecida comenzara a fracturarse, porque algo en su interior se quebrantaba, pero no quería aceptarlo.
No aún.
Eleonora metió la mano en el bolsillo de su abrigo, sacó un pequeño USB y lo arrojó sobre la cama, rebotó una vez y quedando ahí, entre la ropa.
La puerta se cerró con un clic suave, pero a Gianna le pareció un portazo en el alma.
Se quedó quieta, en medio de la habitación, sintiendo cómo el aire se espesaba a su alrededor. Las manos le temblaban cuando agarró el USB y lo metió en su laptop, dudó unos segundos y luego hizo doble clic.
El video se reprodujo.
Era su rostro.
Su cuerpo.
Ella, completamente expuesta, la vergüenza subía como un vómito y se tapó la boca con ambas manos mientras los sollozos la sacudían.
Cerró el vídeo, pero nuevas ventanas aparecieron: capturas, fotos de ella desnuda, imágenes tomadas sin su consentimiento, las náuseas volvieron y fue al baño y vomitó. Pero cuando volvió, su cuerpo seguía temblando, se dejó caer al suelo, abrazándose las piernas. Y ahora lloraba sin poder parar, espasmos de angustia, de asco, de un arrepentimiento brutal.
No solo por la traición del hombre a quien amaba, sino por la verdad que había ignorado.
Había lastimado a su hermano. Había herido a un niño que no tenía la culpa de nada y lo peor... era que no podía deshacerlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
Faltan muchísimos capítulos...
que pasa entre los capitulos 330 y 419?...
Poor translation...