C116-¡VOY CONTIGO!
Kate acariciaba el cabello de Oliver con ternura, después de haberse encerrado, se había dormido, su ceño seguía levemente fruncido, como si incluso dormido no pudiera librarse del enojo ni del dolor.
Ella lo miraba sin poder dejar de pensar en lo que le había dicho.
Mala.
Esa palabra la había desgarrado más que cualquier ataque adulto. Cerró los ojos, sintiéndose atrapada en una contradicción insoportable. Por un lado, Aisling tenía razón. No podía seguir arrastrando a Oliver en medio de ese conflicto. No podía elegir su propio dolor por encima del de él. Pero tampoco podía volver con Grayson como si nada; no cuando la había traicionado.
De pronto, las náuseas llegaron sin aviso.
Se levantó rápido, corrió al baño y se inclinó frente al inodoro. Vomitó casi sin respirar, con los ojos ardiendo y la frente sudada. Cuando terminó, se sentó en el suelo, apoyando la espalda en la pared y se llevó una mano al vientre, intentando controlar el temblor.
“Estoy demasiado estresada... demasiado…”
El teléfono sonó en la habitación y Kate se limpió la boca con la manga, se incorporó como pudo y salió con paso tambaleante, contestó al tercer timbrazo.
—¿Bueno?
—Señora Langley —dijo una voz desde el hospital—. Lamentamos informarle que los fondos del señor Maxwell han sido congelados.
Kate se enderezó de golpe.
—¿Cómo dice?
—Lo siento, señora, pero su hijo no podrá seguir recibiendo atención aquí. El sistema no puede procesar nuevos tratamientos sin autorización de pago.
La llamada se cortó antes de que ella pudiera decir algo más, y Kate se quedó ahí, mirando el teléfono como si la acabaran de golpear.
«¿Esto es obra de Grayson? ¿O de ella?»
Porque si esto no era un castigo... se le parecía demasiado.
***
En otra parte de la ciudad, Aisling apenas tuvo tiempo de cerrar la puerta de su coche cuando lo vio. Estaba allí, parado frente a su departamento, y Grayson alzó la mirada, pero no tuvo tiempo de hablar.
—¿Qué haces aquí? ¿Qué, se te acabó la cara para aparecer frente a Kate y ahora vienes a buscarme a mí?
Grayson respiró hondo.
—Solo quiero hablar…
—¿Hablar? —soltó una carcajada seca, incrédula—. ¿Ahora quieres hablar? ¿Después de mentirle en la cara a mi mejor amiga, sabiendo que ya la habias cagado? ¿Después de hacerla soñar con una familia mientras tenías una esposa en casa como si esto fuera una telenovela barata? ¿Sabes qué eres, Grayson? ¡Un hijo de puta con cara bonita! Y conste que eso no es un halago.
Él aguantó sin moverse, lo merecía. Todo lo que dijera Aisling, lo merecía.
—Sé que la lastimé, pero...
—¿La lastimaste? —interrumpió, furiosa—. ¡La destrozaste, imbécil! Kate ha pasado años remendándose el alma, ¡y tú llegas con tus trajes caros, tus palabras bonitas y la haces sentir como si por fin mereciera algo bueno… para esto!
Se acercó más, lo miró de arriba a abajo con repulsión y levantó el puño y le cruzó la cara con un puñetazo.
—¡Eso es por romperle el corazón! —exclamó.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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