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CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA romance Capítulo 123

C123-OFERTA DE TRABAJO.

Su boca se abrió, pero no salió ni una palabra. Solo un pensamiento repetido en su cabeza: embarazada… embarazada…

Llevó la mano a su vientre en automático, y sus ojos se llenaron de lágrimas. En medio del caos, la traición de su madre, la humillación, el abandono… allí estaba esa noticia, inesperada, arrolladora, como un nuevo latido en medio del colapso.

Un hijo.

Otro.

Y esta vez no supo si quería reír o llorar.

El hombre a su lado se puso de pie, alarmado.

—¿Estás bien?

—Si. Gracias… por todo —dijo al hombre que la había acompañado—. De verdad, pero tengo que irme.

—Espera —él se adelantó y la sujetó suavemente del brazo.

Ella se quedó inmóvil, bajó la mirada y observó sus dedos envolviendo su piel. Él lo notó de inmediato y soltó el contacto.

—Lo siento. Solo… ¿Estás segura de que no necesitas que te lleve a algún lugar?

—No, no es necesario —negó con la cabeza—. De verdad, ya has hecho suficiente. Gracias otra vez.

Le dedicó una última mirada antes de salir. El hombre la siguió con la vista mientras y entonces sonrió.

Poco después, Kate entró en la habitación de Oliver, todavía con los latidos acelerados. La enfermera estaba sentada junto a la cama y su pequeño levantó la cabeza apenas la vio.

—¡Mami!

—¡Hola, mi amor! ¿Cómo está el paciente más hermoso del hospital?

—Es un excelente paciente —respondió la enfermera con una sonrisa—. Educado, simpático, y hasta se ofreció a ayudarme con los demás niños.

—Pero no con la comida —interrumpió Oliver con cara de disgusto—. Porque mami… aquí todo sabe a goma. Hasta la gelatina. Creo que los doctores quieren vengarse de nosotros.

Kate se rió, al igual que la enfermera.

—Bueno, te traeré algo rico mañana, lo prometo —le dijo mientras le acariciaba el cabello.

—Los dejo solos un rato —dijo la enfermera antes de salir, dándoles una mirada cómplice.

Kate se sentó en el borde de la cama, tomó la manita de su hijo y lo observó por unos segundos en silencio.

—Voy a quedarme contigo esta noche.

—¿De verdad?

—Claro que sí. No pienso irme a ninguna parte.

Oliver sonrió, pero luego bajó la mirada con un gesto serio que no era común en él.

—¿Estás feliz de que papá esté contigo? —preguntó con suavidad—. ¿Ya no estás enojado conmigo?

—No estoy enojado. Pero quiero que estemos los tres juntos. Como antes… cuando tú y papá se llevaban bien, antes de que llegara esa señora fea.

El corazón de Kate dio un vuelco. No sabía qué decir, ni cómo explicarle que el mundo de los adultos no era justo, ni fácil, ni siempre reparable.

—Quiero que volvamos a ser una familia. Y también quiero un hermano. No quiero ser el único hijo.

Eso fue un guantazo, y Kate bajó la mirada y llevó la mano a su vientre de forma inconsciente.

Al día siguiente, Aisling se dejó caer al lado de Kate en el sofá y le pasó un vaso con jugo.

—Gracias —susurró Kate antes de beber un poco.

—El video se filtró hace menos de un dia, pero ya está en todas partes. Es evidente quién estuvo detrás; Alejandra no se molestó en ocultarlo mucho. Usar a la madre de Kate es bastante bajo.

—Esto ha ido demasiado lejos —la voz de Grayson era baja y cargada de rabia—. Golpear a Kate así, justo ahora, cuando está con Oliver… no voy a quedarme de brazos cruzados.

Miró a su amigo con una determinación en los ojos que no se veía desde que Kate lo dejó.

—Investiga a Mirabelle Langley. Todo. Y consigue cualquier rastro de podredumbre; esa mujer algo debe ocultar, además de su corazón podrido.

Mason asintió y sacó su teléfono, pero el de Grayson volvió a sonar, esta vez era su abogado.

—¿Sí? —dijo con impaciencia.

—Grayson, necesito que me escuches. Estuvimos revisando de nuevo el contrato de herencia de Alejandra, y... encontramos algo.

—Habla.

—Hay una cláusula enterrada en el anexo financiero. No la habíamos considerado porque parecía más una formalidad, pero es sólida: si Alejandra incurre en fraude financiero durante el primer año del contrato, este se anula en su totalidad. Sin beneficios. Ni dinero. Ni acciones.

Grayson se quedó inmóvil un par de segundos. Luego, su mente se encendió.

—Espera… antes del primer año, Alejandra transfirió una cantidad absurda a una cuenta en Luxemburgo. Dijo que era una inversión, pero si eso fue personal y no declarado…

—Podría considerarse fraude, sí —confirmó el abogado—. Pero necesito pruebas claras, con algo sólido, y eso puede volverse en su contra.

—Bien, entonces encuéntralas... revisa todo, ¿está claro? Necesito deshacerme de esa maldita cuanto antes. De lo contrario voy a optar por el asesinato.

Grayson colgó y se giró hacia Mason con una mirada cargada de esperanza por primera vez en semanas.

—¿Buenas noticias?

—Buenas no —dijo Grayson, abotonándose la chaqueta con fuerza y una sonrisa torcida formándose en sus labios—. Son excelentes. Hay una salida, Mason. Y esta vez, Alejandra no va a ver venir el golpe.

Miro el cielo gris reflejándose en sus ojos, pero su mente ya no estaba en la tormenta que se aproximaba. Ahora solo pensaba en una cosa: la libertad y Kate. Porque si existía la más mínima posibilidad de recuperarla, no iba a dejarla pasar.

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