Entrar Via

CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA romance Capítulo 125

C125-¿ESTOY INTERRUMPIENDO ALGO?

Kate no se esperaba un restaurante tan elegante para una simple conversación laboral. La mesa estaba bien ubicada, lejos del bullicio, y la iluminación tenue hacía que todo pareciera más íntimo de lo que ella hubiera querido.

Adler, con su encanto alemán y modales impecables, ordenó sin siquiera mirar el menú. Ella pidió una ensalada templada, más por los nervios que por apetito, y cuando el camarero se retiró, se enderezó y lo miró con seriedad.

—Entonces… ¿de qué se trata exactamente esta oferta?

Adler sonrió y se acomodó en su asiento.

—Estoy ampliando la división legal de Ritter-Klein hacia proyectos internacionales. Necesitamos abogados con experiencia, vi tu expediente. Eres buena.

—Ok, pero ¿si sabes que soy abogada de divorcios?

—Si. Tranquila, solo estaras como mi asesora legal, aunque tendras que empaparte un poco en los aspectos legales de mi empresa.

Kate asintió, de hecho le gustaba la idea. Ya estaba cansada de las peleas conyugales, custodias de los hijos, la repartición de los bienes; a decir verdad, necesitaba un respiro. Pero faltaba lo más importante: el dinero.

—¿Cuánto… estarían ofreciendo?

—El doble de lo que ofrecían en Alemania.

Kate parpadeó. El número era alto, demasiado alto.

—¿Y… viajes?

—Sí, varios. Tal vez a Asia, Latinoamérica, dependería del proyecto. Pero tendrías tiempo libre para tu familia, lo podemos negociar —añadió, observándola con más atención de la necesaria—. Te aseguro que no es el típico trabajo corporativo donde te consumen.

Kate pensó en Oliver, en sus tratamientos y en el nuevo bebé que crecía en su vientre.

—Acepto.

Adler se rió, encantado, y alzó su copa de champán.

—Entonces brindemos.

Pero ninguno de los dos notó que Grayson había entrado en ese momento; había ido a ese restaurante porque Oliver le había rogado que le llevara su plato favorito: las mini hamburguesas artesanales con pan de brioche que hacían allí. El niño ya no quería la comida del hospital y el médico lo autorizó por una sola vez.

Pero lo que Grayson menos esperaba era encontrar a Kate sentada con un hombre que no conocía, sonriente, sonrojada y permitiendo que ese tipo le limpiara la boca con el dedo.

¿Quién demonios era y por qué estaba tocando a su mujer?

Apretó los dientes y en su mente ya le había roto la nariz a ese sujeto y lo había lanzado por la ventana con todo y copa. Así que, sin pensarlo dos veces, cruzó el salón. Los comensales apenas levantaron la mirada al principio, pero cuando Grayson llegó hasta la mesa, plantó ambas manos con fuerza sobre la superficie y habló, la tensión se disparó como una chispa en gasolina.

—¿Estoy interrumpiendo algo?

Su voz fue cortante, sin dar espacio a ninguna sonrisa.

Kate se quedó helada; pero Grayson y Adler se miraron como si estuvieran midiendo la distancia para un duelo.

—¿Grayson? —Kate parpadeó, sin poder ocultar su sorpresa—. ¿Qué haces aquí?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA