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CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA romance Capítulo 126

C126-EL PADRE DE SU HIJO.

Él no apartó la mirada de Adler, su mirada acribillaba al alemán sin disimulo.

—Vine por las hamburguesas de pan brioche. —Hizo una pausa intencionada y enfatizó la palabra—. Que “nuestro” hijo me pidió ayer y sabes que siempre cumplo todos sus caprichos.

Kate apretó la servilleta sobre sus piernas.

—Bueno… no le des tantos. Después no cena y no te dejes engatusar por Oliver, sabe manipularte.

Grayson desvió la mirada hacia ella, como si aún esperara una explicación lógica para lo que estaba viendo.

—¿Y bien? ¿No vas a explicarme?

Kate levantó una ceja, cruzando los brazos.

—¿Explicarte qué, Grayson? No tengo por qué hacerlo. ¿O ya olvidaste lo que te dije la última vez?

Grayson frunció los labios y su mandíbula se tensó tanto que parecía a punto de estallar, y Adler soltó una breve risa nasal, lo que hizo que lo fulminara con la mirada.

—¿Quién demonios eres?

Adler no pareció intimidado, sino que se acomodó en su silla con tranquilidad, tomó su copa de agua y se presentó como si estuviera en una gala.

—Adler Klein. Presidente ejecutivo de Ritter-Klein. ¿Y usted, tiene nombre o prefiere seguir usando la voz del celoso no invitado?

Grayson apoyó una mano en el respaldo de la silla de Kate, territorial, como un león marcando su cueva.

—Grayson Maxwell. Y no estoy celoso, soy cauteloso. Es lo que uno hace cuando encuentra a la madre de su hijo sentada con un extraño que le limpia la boca como si fuera suya.

Kate rodó los ojos y negó con la cabeza.

—Por favor… —Se giró hacia Adler—. Es mi… —iba a decir "ex marido", pero el término le arañó el estómago, porque la verdad era peor—. Es el padre de mi hijo.

El ceño de Grayson se frunció con fuerza ante la precisión con la que había marcado la distancia. No mi ex, no mi esposo, solo el padre de mi hijo. Como si ya no importara.

Adler asintió con cortesía, sin perder su postura relajada.

—Ah. Ya veo. Entonces supongo que felicidades… por su función biológica. —Giró apenas el rostro hacia Kate con una sonrisa encantadora—. Pero, siendo francos, señor Maxwell, eso no lo convierte en parte de esta conversación, solo en el pasado de ella.

Los dedos de Grayson se crisparon sobre el respaldo de la silla, y sus ojos, clavados en Adler, eran un volcán contenido. Había una sola cosa más peligrosa que un hombre celoso: uno herido… y despechado. Se inclinó sobre la mesa, acercándose tanto a Adler que apenas los separaban unos centímetros.

—No sé quién diablos eres… pero no me gusta cómo la miras. Y mucho menos cómo te atreves a tocarla con tanta libertad.

Adler no retrocedió, se limitó a ladear la cabeza y sonrió con un aire divertido, aunque sus ojos brillaban con tensión.

—Y lo curioso de los hombres como tú, es que creen que aún lo tienen, cuando claramente lo han perdido.

Adler era diferente.

Educado. Visiblemente rico. Seguro. Y estaba ganando terreno rápido.

Adler se enderezó en su asiento, aún observando a Grayson con una mezcla de interés y análisis.

—Me disculpo si esta reunión fue incómoda para ti, Kate. No sabía que el padre de tu hijo fuera... tan territorial.

—No es territorial —dijo ella sin mirarlo—. Es impulsivo. Pero no tiene nada que ver conmigo.

Grayson retrocedió un paso y su ego, su orgullo, todo lo que creía tener bajo control, acababa de estrellarse contra la pared. Pero más que eso, le dolía la forma en que Kate lo había apartado.

Ella se giró hacia Adler, con el rostro más relajado, aunque la tensión en sus hombros aún no desaparecia.

—¿Podríamos continuar esta conversación otro día?

—Por supuesto —respondió él, con una sonrisa serena—. Aunque debo admitir que fue un almuerzo bastante revelador.

Kate asintió, tomó su bolso y sin mirar una sola vez a Grayson, caminó hacia la salida, seguida de Adler, y él se quedó allí, con la furia ardiendo y el corazón en guerra.

—Grayson Maxwell, su pedido está listo...

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