C159-DIRECTO A UNA TRAMPA.
—Está bien —dijo Katerina, dejando escapar una breve risa y alzando el mentón—. No es que me importe, solo que… verás, mi hermana siempre fue tan remilgada y altiva… pensé que podría ver en primer lugar su sufrimiento.
Alejandra la miró seria por un segundo y luego, sus labios se curvaron en una carcajada seca y satisfecha.
—Vaya… sí que eres una víbora con modales —respondió, señalándola—. Está bien, quédate y mira de cerca la caída y el sufrimiento de tu hermanita.
Katerina sonrió con un gesto lento, casi calculador, mientras cerraba el maletín y se acomodaba en la silla.
En la mansión, Grayson estaba reunido con sus hombres de seguridad, revisando mapas digitales y grabaciones de cámaras de tráfico. Afuera, la lluvia golpeaba los ventanales, pero adentro solo se escuchaban órdenes cortas y el tecleo constante de computadoras.
En un sofá, Kate abrazada a Eleonora, quien la sostenía con fuerza. Ella tampoco estaba mejor; las manos le temblaban mientras apretaba un rosario en su mano.
—Virgencita… que mi niño esté bien, por favor, que no le pase nada —susurró, con la voz rota.
—Es mi culpa… —murmuró Kate—. Yo… debí prestar más atención… yo…
—No es tu culpa, Kate —contestó Eleonora, apretándole la mano—. No lo es.
La puerta se abrió y Aisling entró, empapada por la lluvia y con los ojos abiertos de preocupación.
—¿Hay noticias de Oliver? ¡Dime que hay algo! —preguntó, acercándose a su amiga.
Kate la abrazó al instante.
—Tengo miedo, Aisling… mucho miedo. Esto no es como ese día… siento que… mi bebé corre peligro.
Aisling cerró los ojos y la sostuvo más fuerte.
—Tienes que calmarte, Kate. Por ese bebé que esperas… cálmate.
—¿Cómo? ¿Cómo voy a calmarme? Mi niño…
Un retortijón repentino la obligó a apartarse, corrió al baño y Aisling fue tras ella. Kate se arrodilló frente al retrete y vomitó, aferrándose al borde mientras las lágrimas le caían sin control. Luego se limpió la boca con un papel, respiró hondo y quedó recostada en el suelo frío, abrazándose el vientre mientras un llanto silencioso le sacudía el cuerpo.
Afuera, Aisling golpeó la puerta.
—Kate, ¿estás bien?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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