C160-¿A QUIEN SALVO PRIMERO?
Kate estacionó el coche frente a un edificio viejo y el número coincidía con la dirección del mensaje.
Apretó los labios, ajustó el abrigo y caminó hasta la puerta de hierro. No estaba cerrada con llave. La empujó y entró a un pasillo estrecho, iluminado por un par de bombillas amarillentas. Al fondo, una figura conocida se recortaba contra la luz de una lámpara.
—Ethan… —su voz tembló—. ¿Tú me enviaste el mensaje?
Él sonrió con una calma que no coincidía con la urgencia que ella sentía.
—Claro. Sabía que vendrías.
Kate dio un paso más cerca y la angustia era palpable en sus ojos.
—¡¿Dónde está mi hijo?! ¡¿Tú lo tienes?! ¡¿Qué hiciste con él?!
Ethan no respondió. Solo la observó, como si estuviera evaluando cada gesto suyo, y extendió la mano intentando tocarla, pero Kate retrocedió con la incomodidad creciendo en su pecho.
—¡Respóndeme, maldita sea!
La respuesta fue una carcajada breve.
—Veo que sigues con ese carácter.
Kate sintió cómo la confusión se transformaba en furia y se acercó de golpe y lo golpeó en el pecho con las dos manos. Entonces Ethan reaccionó más rápido de lo que esperaba y le devolvió el golpe, un manotazo seco que la hizo retroceder y chocar contra la pared.
—No te atrevas, zorra.
—¡¿Dónde está mi hijo?! —gritó, con los ojos llenos de lágrimas y las manos temblando—. ¡Por lo que más quieras, dime dónde está!
Ethan caminó un poco hacia ella y le sonrió.
—No está conmigo… pero sé dónde está. Y lo mejor es que, en unas horas, Grayson tendrá que elegir a quién salvar.
Kate sintió que el aire se le escapaba de los pulmones.
—¿Qué… qué quieres decir?
—Pronto lo sabrás —replicó, riendo bajo. Y antes de que pudiera reaccionar, levantó algo y le golpeó en la cabeza.
Poco después, Kate despertó con un dolor punzante en la sien. La silla en la que estaba sentada tenía las piernas firmemente atadas y sus manos estaban amarradas detrás de la espalda. Un olor a humedad llenaba el aire, y entonces lo notó: en la esquina, había una compuerta metálica que goteaba agua, lenta pero constante, hacia el piso, y entendió que el lugar estaba diseñado para inundarse.
Miró alrededor, tratando de calmar la respiración. Pero los pasos de Ethan resonaron en el pasillo, acercándose sin prisa, y cuando apareció, Kate lo observó entre el enojo y la impotencia.
—¿Por qué haces esto? ¡¿Por qué te volviste así?!
Ethan se encogió de hombros con naturalidad.
—Necesitaba dinero. Y me pagaron muy bien. Lo suficiente como para huir del país y vivir como un rey.
—¿No se suponía que me amabas? ¡Quién ama no hace esto!
Él soltó una carcajada seca, sin rastro de afecto.
—Te quería, sí… pero no iba a rogarte cuando preferiste a Grayson. Y, menos después de que ese cabrón hizo que me cerraran todas las puertas en Londres. Esto es... una venganza contra ambos.
—¡Eres un desgraciado… un enfermo…! —escupió ella, forcejeando contra las cuerdas.
—Tus insultos no me importan, Kate. Porque pronto estaré en Dubái… y allí no hay extradición.
Kate lo maldijo en un murmullo y siguió forcejeando, pero solo logró que la cuerda le quemara la piel. Ethan sonrió y sacó un teléfono, agitándolo como si fuera un trofeo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: CONQUISTANDO A MI EXESPOSA SECRETA
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