Nicole colgó el celular, envió un mensaje rápido y regresó al pabellón. En ese momento, Valeria estaba terminando de firmar un acuerdo de transferencia de acciones. Le entregó una copia al abogado que esperaba a su lado.
—Este acuerdo no debe entregarse a nadie bajo ninguna circunstancia, incluidos los demás miembros de la familia Herrera —ordenó la anciana con firmeza.
El abogado asintió solemnemente.
—Entiendo, señora.
—Además, incluyan este acuerdo en mi testamento. Solo entrará en vigor tras mi fallecimiento.
Nicole y el abogado se sorprendieron. Este último no pudo evitar preguntar:
—Señora, ¿por qué…?
Ella levantó una mano para interrumpirlo.
—No tienen por qué sorprenderse. Llevo tiempo preparándome para este día.
Mientras tanto, Rocío permanecía de pie frente a la puerta con un ramo de flores en las manos. Las voces que salían por la rendija le causaban dolor en el corazón. Rápidamente se ocultó tras la fría pared del pasillo, apretando el ramo con tal fuerza que los tallos se deformaron.
Cuando su madre le dijo que César seguía vivo y que estaba con Celia, ella supo que nunca podría ocupar su lugar. En realidad, nunca había querido reemplazar a César, incluso lo admiraba mucho. A veces, esperaba que fuera la hermanita biológica de él… Pero al escuchar que Valeria ocultaba la transferencia de acciones a "otros miembros de la familia", supo que se refería a sus padres y a ella misma.
No obstante, ella también era una Herrera. Aunque sus padres no fueran tan competentes, ¿por qué tenía ella que pagar el precio? Rocío apretó los labios hasta sentir el sabor metálico de la sangre. Sus nudillos estaban blancos y las espinas de las rosas se hundieron en sus palmas sin que el dolor físico lograra superar al emocional.
Finalmente comprendió que nunca había sido importante para la familia. Todo había sido un autoengaño. Se dio la vuelta y se marchó, dejando tras de sí un rastro de pétalos marchitos en el suelo del hospital.
***
Celia despertó al mediodía. Pensando que Enzo y Ben no estaban en casa, bajó las escaleras con la intención de decidir qué hacer con el auto lleno de rosas que César había enviado al almacén la noche anterior. Apenas cruzó el umbral, una voz la detuvo.
—¿Adónde vas con tanta prisa?
Celia se volvió bruscamente. Ben vestía ropa deportiva y cargaba una bolsa de bádminton. Acababa de llegar.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
575, leído..... cuando hay mas capitulos...
526, leído....
Gracias, no dejes de subir los capítulos. Toma en cuenta por favor el libro: Encuentro accidental con el magnate. De Riley...
Contenido del capítulo 519 falta. 🙏🏻...
Aquí ando pendiente 😂...
Buenos días. Más capitulos por favor. Ya leí el 518. Y aun se pone más interesante...
Faltan los capitulos 498.499 y 500 :(...
NECESITOO MÁS CAPÍTULOS 😭...
Ya se acabo???...
Buenos días, cuando vuelven a subir capítulos?...