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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 678

En cuanto Julián salió de la empresa, alguien le cerró el paso de imprevisto. Justo cuando se puso alerta, Tomás le pasó el brazo por el cuello con un entusiasmo desbordante.

—¡Vaya, qué milagro! ¿Ya no me reconoces? Vamos, hoy vamos a charlar un poco de los viejos tiempos.

—Oye, ¿tú quién demonios eres...? —Julián intentó zafarse, pero Tomás le sujetó la nuca con fuerza y, en un abrir y cerrar de ojos, lo metió al auto.

Julián entró en pánico, pero las puertas ya tenían el seguro puesto. No había forma de salir.

—Tú eres Julián Bravo, ¿cierto?

Al escuchar la voz de Celia, el hombre quedó estupefacto. Volteó hacia el asiento trasero y descubrió a la mujer con belleza impresionante. Celia le sonrió.

—No te pongas nervioso. Busquemos un lugar para poder conversar con calma.

—¿Quiénes... quiénes son ustedes? —Él tragó saliva. De pronto sintió un profundo remordimiento.

—Creo que sabes perfectamente la razón por la que te buscamos. —Celia ojeó una revista despreocupadamente mientras hablaba.

Julián guardó silencio de inmediato. Al cabo de un largo rato, volvió a preguntar:

—¿Adónde me llevan...?

Celia no respondió. Tomás, sentado a su lado, le dio una palmada en el hombro.

—Oye, ¿por qué tan tenso? No te vamos a comer vivo. Relájate un poco.

A pesar de esas palabras, Julián no dejaba de temblar. Celia le echó un vistazo. Sabía que él cargaba con una mala acción en la conciencia, por eso no podía relajarse.

El auto dio varias vueltas por calles secundarias hasta detenerse justo debajo del gran puente que cruzaba el río. La zona estaba completamente desierta.

Al contemplar el panorama, Julián se negó rotundamente a bajar del vehículo. Tomás lo sujetó de la nuca y lo bajó a la fuerza. El chofer era un conocido de Tomás. Cooperó de manera natural para arrebatarle el celular a Julián.

—¿Qué es lo que quieren de mí? Yo... de verdad no sé nada. —Julián se mostró sumiso, casi al borde del llanto, se estremecía por el miedo.

—Vaya, todavía no te preguntamos nada, ¿por qué estás tan seguro de que no sabes nada? —Tomás comenzó a dar vueltas a su alrededor para intimidarlo, asustándolo de vez en cuando como si estuviera jugando con un perro.

Capítulo 678 1

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