La preocupación y el miedo reflejados en la cara de Alicia eran completamente reales. No se trataba de una simple exageración.
Alfredo le había ofrecido ese trato en su momento y ella, gracias al dinero recibido, había sido capaz de liquidar la deuda de su padre. Eso demostraba que la relación de "conveniencia" mutua entre ambos seguía vigente.
En teoría, si ella quería irse, podría haberlo hecho por su propia cuenta. Después de todo, ya había cumplido con la misión encomendada de aproximarse a César y la gente se había tragado el anzuelo. Para los intereses actuales de Alfredo, ella ya no tenía ninguna utilidad práctica.
Sin embargo, el hecho de que hubiera ido a suplicarle ayuda… Era evidente que Alfredo no tenía la intención de dejarla ir, y ella temía que, si intentaba escapar, él tomara represalias en su contra. Para una persona común, sin una pizca de poder ni influencias en la sociedad… era normal sentir miedo.
—Señorita Rojas, soy consciente de que le estoy pidiendo demasiado, pero de verdad no encuentro otra salida a mi situación. Últimamente, cada vez que él se excede con la bebida, se aparece en mi departamento. Deseo mudarme lo antes posible, pero, en la entrada del edificio, siempre hay guardias suyos vigilándome las veinticuatro horas. Sé perfectamente que me utiliza como una simple sustituta de usted, pero no quiero prestarme a eso. Incluso en este preciso instante, sus hombres me están esperando allá afuera. Aunque intentara escapar ahora, me atraparían en un par de segundos.
Desde aquella turbia noche en el hotel, Alicia había comprendido que Alfredo no iba a devolverle su libertad. No era tan ingenua como para ignorar lo que implicaba quedarse a su lado bajo esas condiciones: convertirse en su sustituta sumisa, en su amante de turno. Y eso era algo que ella no estaba dispuesta a tolerar.
Celia jamás imaginó que Alfredo hubiera sido capaz de llegar a semejante extremo de hostigamiento. Bajó la mirada, sumiéndose en sus pensamientos. Tras un prolongado silencio, dijo con serenidad:
—Ya que has tenido el valor de buscarme y de decirme con la verdad, te aseguro que voy a ayudarte. No obstante, vas a tener que resistir un poco más. Este no es el momento idóneo para actuar. Tendremos que esperar pacientemente hasta el día en que se celebre su fiesta de compromiso con Rocío.
Al escuchar su respuesta, una ligera sonrisa de alivio se dibujó en las facciones de Alicia.
—Con tal de conseguir mi libertad e irme lejos, estoy dispuesta a soportar lo que sea.
***
En cuanto Alicia abandonó la cafetería, los hombres que permanecían montando guardia afuera se le aproximaron de inmediato y le extendieron un celular. Ella vaciló un instante, pero terminó por tomarlo. Al llevárselo al oído, la conocida voz del hombre resonó desde el otro lado.
—¿Saliste del apartamento?
—Sí… fui a reunirme con una persona.
—¿Y se puede saber con quién exactamente?
—¿Qué ocurre, mamá?
Lola entró con el entrecejo arrugado. Tras vacilar unos segundos, soltó con preocupación:
—No tengo la menor idea de qué clase de hilos esté moviendo tu abuelo a estas alturas, pero todo ese asunto de tu compromiso con Rocío me parece una auténtica locura. Es que…
—Mamá, sé perfectamente lo que vas a decirme. —Alfredo la interrumpió con tranquilidad—. Los miembros de la familia Herrera no te reconocen formalmente como una de los suyos. ¿Qué tiene de malo si toda la verdad de ese asunto sale a la luz aprovechando esta oportunidad de un compromiso erróneo?
Lola era, en realidad, una hija nacida fuera de matrimonio del difunto patriarca de los Herrera. Valeria y César siempre habían estado al tanto de ese secreto, pero ignoraban si Víctor y Marta compartían esa información. Lo que sí era una certeza absoluta era que tanto David como Macarena permanecían en la completa ignorancia respecto al tema.
Ahora que Valeria había fallecido, ni César ni Víctor habían presentado la menor objeción ante el inminente "compromiso". ¿Cuál era el verdadero motivo detrás de su silencio? ¿Acaso lo hacían con la única intención de sonsacarles información y descubrir cuáles eran sus verdaderos planes?
Las familias Herrera y Suárez se encontraban coludidas en un juego de intereses muy peligroso. Alfredo deseaba presenciar, ahora que no contaban con la constante interferencia de los Morales ni de los Rojas, qué cartas y recursos le quedaban disponibles a César para defenderse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...