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Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 1134

—Te lo prometo —dijo Arturo con total convicción—. De ahora en adelante, te contaré todo al momento. No volveré a hacerme el fuerte y pondré mi salud por encima de todo. El trabajo puede esperar.

Al oír esto, la expresión de Joana se suavizó un poco.

Tomó el recipiente de comida que estaba sobre la mesa.

—Come algo. Con que no vuelvas a hacerlo, es suficiente.

Al abrir la caja, vio que era la sopa medicinal que habían comido la primera vez que se encontraron.

Arturo, al percibir el aroma familiar, esbozó una ligera sonrisa.

Levantó la vista y observó a la mujer que tenía delante, soplando con esmero la cuchara para enfriar la sopa. Sintió una ternura inmensa que le inundó el pecho.

Una mujer tan maravillosa, y ese imbécil de Fabián no supo valorarla. Pues si él no la quería, él la trataría como un tesoro.

—¿Qué miras? —preguntó Joana, extrañada.

—Pienso en la suerte que tengo.

—¿Por qué dices eso?

Mientras hablaba, Joana ya le había acercado la cuchara a los labios a Arturo.

El hombre abrió la boca y probó la sopa, suave y reconfortante.

—Porque creo que Fabián es un estúpido. Pero gracias a que no tiene dos dedos de frente, me dio una oportunidad.

Arturo lo dijo sin rodeos, con sus ojos grises fijos en Joana mientras hablaba.

...

Por otro lado, Fabián fue a la recepción para tramitar el ingreso de Tatiana. También recogió unos medicamentos que el doctor le había recetado.

Mientras caminaba de vuelta con la bolsa en la mano, su mente seguía hecha un lío.

¿Cómo habían llegado las cosas a este punto? Al principio, Joana no le tenía tanto rencor. Además, según lo que decían su madre y Tatiana, ¿no era Joana la que lo estaba acosando?

Fabián sintió el ardor en la mejilla y una sombra de resentimiento se apoderó de su mirada. Esa bofetada se la había grabado a fuego. No iba a dejar que Joana se saliera con la suya tan fácil. Si lo que estaba haciendo era hacerse la difícil, ¡pues lo había conseguido! ¡Había logrado captar toda su atención!

Al principio, quizás solo sentía curiosidad por ella, pero ahora, su atención estaba completamente centrada en Joana. ¿Sería ella la persona dulce y atenta que Abril describía? ¿O sería la mujer sin escrúpulos de la que hablaban Renata y Tatiana? Ahora, viendo que sabía cómo jugar al gato y al ratón y usar a Arturo para compararlo, Fabián se inclinaba más por lo segundo. ¡Qué mujer tan astuta!

De regreso, Fabián pasó por la habitación de Arturo. No pudo evitar detenerse y mirar hacia adentro.

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