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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 288

Una vez en el carro, no lo encendió de inmediato.

Sacó su celular y abrió el chat de Belén en WhatsApp. Escribió y borró varios mensajes.

Al final, no envió nada.

Sus ojos brillaron con una idea traviesa.

Buscó en internet una foto realista de un dedo herido, la guardó y luego creó una nueva publicación.

[Pregunta seria, si te cortas el dedo así, ¿qué se hace?]

En la foto, el dedo estaba ensangrentado y se veía un corte profundo y largo.

Tobías configuró la publicación para que solo Belén pudiera verla.

Una vez publicada, bloqueó el celular y lo arrojó al asiento del copiloto.

Puso música y empezó a cantar y a moverse al ritmo, intentando disimular la agitación que sentía por dentro.

Después de varios minutos de espera, la pantalla de su celular por fin se iluminó. Tenía un nuevo mensaje de WhatsApp.

Prácticamente se abalanzó sobre el asiento del copiloto y agarró el teléfono.

Desbloqueó la pantalla, pero en WhatsApp solo había una notificación de un canal de noticias, no un mensaje de Belén preocupada.

La sonrisa se le congeló en el rostro y volvió a lanzar el celular lejos.

Pero luego pensó: «¿Y si me comentó algo en la publicación?».

Así que volvió a tomar el celular para revisar WhatsApp. Y, efectivamente, vio un «1» rojo en las notificaciones.

Tobías entró de inmediato, pero su sonrisa se borró una vez más.

La notificación decía: «A tu amigo fulanito le ha gustado tu página».

Furioso, Tobías eliminó a ese amigo de su lista de contactos.

Esperó y esperó, mirando el celular sin cesar, pero no recibió ningún mensaje ni muestra de preocupación de Belén.

Finalmente, se dio por vencido. Golpeó el volante con fuerza y murmuró, molesto:

—Belén, qué cruel eres. Tienes el corazón de piedra.

Tobías estaba furioso. Solo le había dicho que defendía a Fabián y ella ya no se preocupaba si vivía o moría.

Si Fabián hubiera publicado eso, seguro que Belén ya le habría reventado el teléfono a llamadas.

Pero como era él el herido, no le dedicaba ni una palabra de consuelo.

***

Mansión Soler.

Después de un rato abrazadas, Belén dijo que tenía que ir a cambiarse.

Rosario dijo que la esperaría en la habitación y no se fue.

Belén fue a cambiarse y, justo cuando terminó, le llegó un mensaje al celular. Era de Alejandra.

[¿Vamos de compras en la tarde?]

Recordando que tenía que ayudar a Rosario con su dibujo, Belén se negó.

[Hoy no puedo, tengo que estar con Rosa. ¿La próxima?]

[Ok] —respondió Alejandra.

Belén ya no contestó, pero notó un punto rojo en la sección de «Novedades».

Tenía la costumbre de revisar las publicaciones de sus contactos en WhatsApp.

Así que, instintivamente, entró.

Después de ver un par de publicaciones, se encontró con la que había subido Tobías.

Belén abrió la foto y, al ver el dedo herido, frunció el ceño y empezó a comentar en la publicación.

***

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