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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 414

Belén no se anduvo con rodeos.

—No, no estoy.

A Fabián pareció no importarle su respuesta. En cambio, dijo en tono de prueba:

—Cecilia se despertó llorando a mitad de la noche. ¿Podrías volver para calmarla?

Belén casi se ríe.

—¿Así que me llamas a estas horas solo para decirme eso?

—Eres su madre, después de todo. ¿A quién más se lo voy a decir? —replicó él.

—¿Y tú? —contraatacó Belén—. Eres su padre. ¿Por qué no vas tú a calmarla?

Fabián no dio explicaciones.

—Belén, estoy ocupado. Si no lo estuviera, ¿crees que te estaría llamando?

—¿Y Frida? —insistió Belén, con sarcasmo—. ¿No es que Cecilia adora a su “señorita Frida”?

Hubo una pausa al otro lado de la línea.

—Ella también está ocupada —dijo Fabián finalmente.

—Ah, claro. Ambos están ocupados. ¿Ocupados en qué? ¡Seguro revolcándose y sudando en la cama!

Belén estalló, gritándole al teléfono.

Tras desahogarse, colgó con un golpe seco.

Con el teléfono ya en silencio, sintió cómo su cuerpo temblaba. Alejandra, que había visto toda la escena, la miró con una mezcla de dolor y compasión.

Se acercó y la abrazó.

—No te enojes así por él. No vale la pena —le dijo con preocupación.

—Lo sé —asintió Belén.

Eran las tres de la mañana cuando por fin se acostaron.

Alejandra se durmió casi al instante, pero Belén, sin poder conciliar el sueño, volvió a tomar su celular.

Abrió WhatsApp y, mientras revisaba sus conversaciones, entró por accidente al chat con Tobías.

—Fabián, mañana mismo iré a darme de baja.

Él se giró para mirarla y le dedicó una sonrisa tranquilizadora.

—No es necesario. Todavía nos queda una persona a la que podemos consultar.

Frida supo de inmediato que se refería a Hugo.

—Pero creo que Hugo no me soporta —dijo, preocupada.

Fabián ya sabía que Frida le había pedido ayuda a Hugo y que él se había negado.

Antes, no le había dado importancia a las habilidades de Hugo.

Pero en este punto crítico, no tenía más opción que considerarlo.

Restándole importancia a la preocupación de Frida, le dijo con ternura:

—Tú concéntrate en tu investigación. Del resto, me encargo yo.

***

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