Cecilia no se rio. Solo se giró para ver a Cristian.
—Tío —dijo sin ánimo.
Cristian la ayudó a sentarse y le pellizcó suavemente una mejilla.
—¿Qué tienes? No te ves muy contenta.
Cecilia se refugió en sus brazos, rodeándole la cintura.
—No es nada, tío. Solo me siento un poco mal.
Cristian sintió que algo no andaba bien, pero no quiso insistir. Sin embargo, estaba seguro de que la tristeza de Cecilia tenía que ver con Belén. En su mente, volvió a maldecirla.
«Maldita seas, te atreves a hacer infeliz a Cecilia. Te estás buscando problemas».
Después de estar un rato con ella, Cristian se levantó.
—Bueno, voy para abajo.
Cecilia asintió dócilmente.
—Adiós, tío.
Él le sonrió y le alborotó el cabello.
—Qué bien te portas, Ceci.
Era una sobrina maravillosa, pero al ver su carita triste, Cristian supo que algo la atormentaba. Y si Belén era la causa de la infelicidad de Cecilia, entonces él se encargaría de que Belén también fuera infeliz.
Tan absorto estaba en sus pensamientos que, al bajar las escaleras, no se dio cuenta de que Frida venía subiendo.
Frida, en cambio, sí lo vio.
—Cristian —lo llamó con una voz melosa.
Al escuchar su nombre pronunciado de esa manera, a Cristian se le puso la piel de gallina. La miró y una sonrisa iluminó su rostro.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....