Por suerte, Cintia, que estaba detrás de él, lo sostuvo a tiempo. Al mismo tiempo, le apretó el brazo con fuerza, como indicándole que pensara en algo rápido.
En ese momento, la mente de Cristian era un caos.
Viendo que no decía nada, Fabián intentó pasar a su lado para salir.
Pero Cristian lo detuvo de nuevo.
—Hermano, ¿qué le pasó a mi cuñada?
Fabián frunció el ceño.
—¿Qué es lo que quieres saber? —preguntó con voz grave.
Cristian no respondió, solo se giró para mirar a Cintia.
Después de un momento de vacilación, ella respiró hondo y salió de detrás de Cristian.
Mirando a Fabián, lo saludó con una voz sumisa:
—Hola, cuñado.
Fabián la miró y entrecerró los ojos. El rostro le resultaba familiar, pero no lograba recordar de dónde.
Se limitó a asentir.
—Hola.
De repente, recordó quién era: la mujer que le había tirado aceite a Belén a propósito en el evento. El mismo día que Tobías la había humillado terriblemente.
Y ahora, estaba al lado de Cristian.
Fabián desvió la mirada de Cintia hacia su hermano y preguntó, sondeando el terreno:
—Y esta señorita es…
—Es mi… buena amiga —respondió Cristian.
Al oírlo, Cintia lo miró de reojo.
Fabián había visto esa mirada miles de veces y sabía perfectamente lo que significaba. Sin mostrarle ninguna consideración a Cintia, le preguntó directamente a su hermano:
—¿Cómo? ¿Ahora cualquiera puede ser tu buena amiga?
Cristian se quedó desconcertado.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....